Sorpresas

Tan extraña la temporada del futbol como su final. Una Liga llena de sorpresas, de héroes anónimos, de protagonistas inesperados y de historias que parecerían inverosímiles. ¿Por qué el final tendrá que ser diferente? Nadie tenía en sus mejores sueños o en sus ...

Tan extraña la temporada del futbol como su final. Una Liga llena de sorpresas, de héroes anónimos, de protagonistas inesperados y de historias que parecerían inverosímiles. ¿Por qué el final tendrá que ser diferente?

Nadie tenía en sus mejores sueños o en sus peores pesadillas un resultado tan gordo como resultó el 5-0. Los rivales parecían del mismo tamaño y peso, donde cabían comparaciones de virtudes y debilidades.

La noche de Orozco, de su consagración, esas noches que convierten a los humanos en leyendas. Donde muy rápido se olvidan de la historia y se juzga sólo por el presente. Y lo digo porque para muchos, Javier Orozco ha sido una terrible decepción, esos mismos que hoy casi casi solicitan una estatua del delantero mexicano. Todo con medida, dicen, y eso incluye los juicios de valor.

Una tristeza que todo se haya resuelto tan pronto. Decepcionante la actuación de Gallos: completamente extraviado sin tener conciencia de que esos 90 minutos eran parte de una gran final. Tal parecería que nunca se dieron cuenta dónde estaban y qué se jugaban. Todo lo contrario con Santos, un equipo que no perdió la inercia del domingo anterior, cuando salió a comerse vivo al adversario y donde nunca cedió la iniciativa. Siempre fue por más, a pesar de tener ventaja cómoda para manejar la vuelta en Querétaro, y más allá de administrarse o buscar conservar lo que había obtenido, buscó más, y lo consiguió.

Nunca antes un equipo de Vucetich tan perdido en finales, nunca antes una final tan desequilibrada y tan resuelta.

Quedan 90 minutos de misión imposible donde tomando en cuenta los antecedentes, todo podría suceder. A estas alturas y habiendo visto casi todo, el escenario que se imagine podría ser posible; lo único que no tendría discusión es que Gallos debe intentar despedirse con decoro.

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