Se vale soñar
Nadie ha dicho que sea un tema sencillo y que se resuelve desde el escritorio. Hacen falta muchas cosas: la educación que damos en casa, los ejemplos que ofrecemos, las medidas preventivas y, evidentemente, consecuencias más graves. Rebasa la buena voluntad y lo que la ...
Nadie ha dicho que sea un tema sencillo y que se resuelve desde el escritorio. Hacen falta muchas cosas: la educación que damos en casa, los ejemplos que ofrecemos, las medidas preventivas y, evidentemente, consecuencias más graves.
Rebasa la buena voluntad y lo que la Liga y clubes pueden hacer. Me queda claro que no todos hacen lo que deben y no todos pueden lo que desean. Claro está que a todos preocupa, pero no todos se ocupan, entre estos últimos están las autoridades en todos los niveles, así como quienes se encargan de generar las leyes.
Es urgente tener castigos más duros, penas severas a quienes actúan de esta manera. Dejemos ya de seguir considerándonos afortunados por no tener consecuencias graves en escenarios donde todo se prestaría para cosas trágicas, como lo fue la tarde del domingo.
Hay focos perfectamente detectados, el del domingo era uno de ellos. Partido de alta tensión con un grupo que mantiene un patrón de conducta, es decir, no era cosa del otro mundo pensar que algo así podía suceder, por lo que era necesario redoblar esfuerzos de inteligencia y estar preparados para evitar lo que sucedió. Que siguen siendo sustos, sí, pero cada vez más cerca de la tragedia.
Y hablando de tragedias, la que sucedió en sentido futbolístico y táctico con Atlas que muy rápido se desdibujó de la Liguilla. Todo lo contrario con el Guadalajara y Marco Fabián, que rompió el promedio de goles pronunciado por Tomás Boy.
Una mala tarde de Melitón, de esas que ningún futbolista desearía tener, pero al final del camino son las que forjan el carácter, y si a alguien habría de agradecer el propio Veracruz por la extraordinaria temporada, es a su portero.
Mientras tanto, Santos pegó la campanada echando al líder y Querétaro empieza a escribir su historia que de páginas de éxito tiene ya colección su entrenador Víctor Manuel Vucetich.
Quedan cuatro: todos para uno y uno para todos. Todos los guiones son válidos, aquí no se le puede negar el derecho a nadie.
