Tierra de nadie
Sin mucho saber cómo o de qué forma, pero van volando a Japón en lo que representará una nueva oportunidad para poner el nivel del futbol mexicano en uno de mayor consideración. Hasta hoy, el Mundial de Clubes de poco le ha servido a nuestro futbol en términos de ...
Sin mucho saber cómo o de qué forma, pero van volando a Japón en lo que representará una nueva oportunidad para poner el nivel del futbol mexicano en uno de mayor consideración.
Hasta hoy, el Mundial de Clubes de poco le ha servido a nuestro futbol en términos de prestigio y valoración. Las maletas han vuelto con mayor carga depresiva que otra cosa, salvo muy contadas ocasiones. Por eso el reto no es volver con la cartera gorda, llena de dólares, sino con la satisfacción de haber trascendido como ningún otro equipo lo ha hecho.
Y, mientras tanto, Ricardo Peláez sigue obteniendo títulos. De todas las formas posibles, con distintos rivales y con historias muy diversas que contar, pero con un gran sello: un equipo que, como él, nunca baja los brazos. Tercer título y con un gran distintivo, siempre viniendo de atrás; siempre con la obligación de remontar y sobreponerse, como aquel caballo que alguna vez alcanzó y ganó; no sé dónde ni en qué hipódromo ni el nombre del jinete, pero éste, el futbolero, se acerca a un auténtico pura sangre.
Y, a todo esto, le quedan 180 minutos a nuestra Liga, que está convertida en tierra de nadie, donde todo es posible. Donde los márgenes de oportunidad se abren para casi todos en esta lucha por un boleto a la liguilla.
Porque hoy no hay un súper líder, porque no tenemos caballo negro, porque ningún equipo alza la mano para ser considerado como el gran favorito independientemente de su posición en la tabla, y quizá Tigres es el que más formas y fondos enseña, pero su doble participación le hará decidir por la trascendencia local o continental. Porque ninguno viene embalado y no tenemos gran figura individual. Porque todavía no conocemos ese desenlace de la lucha por la permanencia.
Quedan 180 minutos en los que tenemos aún muchas historias inconclusas.
