Sólo el nombre

De la solicitud de este servidor en el espacio de sábado, “Háganlo Clásico”, muy poco quedó. Sólo el gran impacto de Paul Aguilar que terminó ofreciendo momentánea ventaja a la visita, y el gran ambiente que refleja la absoluta comunión entre afición y el ...

De la solicitud de este servidor en el espacio de sábado, “Háganlo Clásico”, muy poco quedó. Sólo el gran impacto de Paul Aguilar que terminó ofreciendo momentánea ventaja a la visita, y el gran ambiente que refleja la absoluta comunión entre afición y el equipo de Jorge Vergara, distanciados durante muchos años. Y ya rascándole, el empate de Aldo de Nigris y la gran mayoría rojiblanca  en la tribuna.

No recordaremos estos noventa minutos. Me queda claro que en algunas semanas estos últimos detalles serán triturados por nuestra memoria; igualmente la postura asumida por Gustavo Matosas para el segundo tiempo donde, obligado, saca a su mejor hombre, Rubens Sambueza, para hacer ingresar a Paolo Goltz, renunciando así a la competencia en medio campo y convirtiendo esta zona en una de mayor lucha e intensidad en lugar de calidad y creatividad.

Apostó a la verticalidad, tratando de explotar la velocidad de Quintero para surtir a Benedetto, pero ni una ni otra. El equipo no compitió en media cancha y tampoco logró inquietar al rival. Fue hasta el ingreso de Arroyo cuando recobró un poco de lucidez ofensiva.

Por su parte, Guadalajara se hizo amo y señor de la pelota, pero tampoco tuvo la capacidad de hacer sudar a Moisés Muñoz. No vimos una gran falla o una atajada que con el tiempo se volviera histórica. Las jugadas claras de gol escasearon por más intenciones que se le vieron a Chivas y las que, dicen, en América tuvieron.

Chivas ratifica que su idea colectiva está asimilada y que no se alejan del guión que hoy día brinda un largometraje exitoso. América, por su parte, conoce cuál debe ser el final y resultado de la taquilla, pero sigue en la búsqueda de las mejores líneas y quienes deben interpretarlas.

Y así culminó una edición más de este juego, que de Clásico, sólo el nombre.

Por lo pronto, restan 180 minutos de temporada regular. Entrarán a la liguilla los ocho mejores y, de los ocho, ninguno será mucho mejor que su rival, al menos en el papel.

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