¡Háganlo Clásico!

Mañana es día de Clásico Nacional. Un día en el que, teóricamente, el aficionado al futbol reserva dos horas de su jornada para sentarse frente al televisor y ser testigo del enfrentamiento entre los dos equipos más populares de nuestro país. Porque basta que le ...

Mañana es día de Clásico Nacional. Un día en el que, teóricamente, el aficionado al futbol reserva dos horas de su jornada para sentarse frente al televisor y ser testigo del enfrentamiento entre los dos equipos más populares de nuestro país. Porque basta que le guste el futbol, sin importar sus preferencias o si es partidario de alguno de los dos bandos.

El Clásico había que verlo. No había opción. Era muy cercano a la locura quien le diera la espalda a este enfrentamiento de estilos, historias y filosofías. Pero hace muchos años que esto no sucede. Este juego se ha vuelto casi casi... uno más del calendario. Y lo ha sido por el propio desinterés que le genera a quienes portan las camisetas, porque toda la semana escuchamos que son tres puntos y sólo eso. Y más allá de las calenturas baratas o los retos sin sentido, eso es lo que transmiten cuando están en la cancha. Me importaría un bledo si en la semana nadie abriera la boca y llegado el día jugaran los 90 minutos como si fueran los últimos de su carrera, que lo hicieran con la absoluta conciencia de lo que representan en materia deportiva y lo que significa una victoria o una derrota en sus aficionados. Y no pido golpes, broncas ni mucho menos. Lo mínimo indispensable es intensidad, entrega, pasión, lucha, amor a la camiseta, y si a eso le agregamos la intención firme de ganar más que el temor de perder, entonces seguramente tendríamos un juego digno de memoria y que nos obligue a aislarnos del mundo entero por tan sólo dos horas sabiendo que valdrá la pena ver el Clásico.

Que nadie se cuide de más, que no escatimen en deseos y voluntad. Que no jueguen pensando en una posible calificación, sino en la descalificación que implica una derrota y la condecoración de la victoria. Que piensen en quienes hicieron de este partido el más grande de nuestro país; en los que le otorgaron a Chivas y América la posición de privilegio que ocupan en la historia de nuestro futbol. Y, si todo eso cuaja, entonces sí, tendremos partido.

Un solo favor: ¡Háganlo Clásico!

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