La era de Peláez
El primer contacto que tuve con Ricardo Peláez se produjo en su casa, una vez terminada la Copa del Mundo de Francia 98, donde convirtió dos goles, aunque para él son dos y medio; y es que cuenta que la anotación ante Holanda, que fue otorgada a Luis Hernández, se ...
El primer contacto que tuve con Ricardo Peláez se produjo en su casa, una vez terminada la Copa del Mundo de Francia 98, donde convirtió dos goles, aunque para él son dos y medio; y es que cuenta que la anotación ante Holanda, que fue otorgada a Luis Hernández, se produjo en realidad con el contacto con su cabeza. “Si no me lo van a conceder, por lo menos me lo compartan”, me dijo.
Tengo grabado en la memoria un gran estudio donde colgaban cuadros y fotografías que resumían su carrera: goles, éxitos, triunfos, logros, emociones, trofeos, medallas, etcétera, pero por encima de cualquier otra, resalta una imagen espectacular: es Ricardo Peláez tomándose el rostro reflejando incredulidad y con gran impacto emocional: era el festejo del gol conseguido ante Corea del Sur habiendo entrado de cambio minutos antes durante el debut mexicano en el Mundial de Francia.
Poco después vino el retiro y la incorporación al grupo de comentaristas de Televisa Deportes. Fue en Panamá. Partido de eliminatoria mundialista. Cenábamos en el hotel con Raúl Orvañanos, entonces pidió un vaso de leche, se levantó de la mesa, nos dijo “buenas noches” y se fue a dormir.
Por la mañana me tocaba entrevistarlo previo a su debut: me dijo estar nervioso y le pregunté cómo habiendo ganado todo en el futbol podía estar nervioso cuando le tocaba la parte más sencilla: hablar de futbol. En ese momento entendí que para él todo significaba un reto, y no bastaba con cumplir.
Y su reto en América parecía sencillo: necesitaba hacer algo más que el anterior presidente, Michel Bauer, quien tuvo un muy desafortunado paso por el futbol.
El desenlace de la historia la conocemos todos. En puerta está su cuarta final con dos de ellas ganadas y una perdida. En el ínter, como auténtico bombero en la Selección Mexicana apagando los fuegos brasileños.
América vive una nueva era, la de Ricardo Peláez, una exitosa, porque ha sido capaz de trasladar su mentalidad como metodología de trabajo en la que conceptos como orden, disciplina y constancia no pueden faltar, y cuando uno combina todo esto, el éxito es un objetivo mucho más alcanzable.
