Riesgo innecesario

Fue como una inyección de insulina después de 15 días en estado de coma y más de dos meses donde el paciente no daba señales contundentes de mejoría. La jornada funcionó como un vuelve a la vida. Partidos con emociones, goles, intensidad y, por encima de todo, ...

Fue como una inyección de insulina después de 15 días en estado de coma y más de dos meses donde el paciente no daba señales contundentes de mejoría.

La jornada funcionó como un vuelve a la vida. Partidos con emociones, goles, intensidad y, por encima de todo, algunos con gran dosis de calidad, principalmente el clásico tapatío, que compite para uno de los mejores juegos en los más recientes cinco torneos: jugadas brillantes en ataque, en defensa, maniobras individuales dignas del recuerdo, la dosis necesaria de polémica arbitral y una sobrecarga de dramatismo con el multicitado penal errado por Arturo González. Y no pretendo unirme a esta mayoría que el sábado por la noche crucificó al jugador, incluso burlándose de él. La crítica debe ser mucho más sería de lo que fue su intención y su ejecución, y me mantengo en que estos son los procesos de madurez por los que debe atravesar un jugador con su talento y corta edad.

Buscar el bien colectivo es casi casi uno de los mandamientos del futbol y de cualquier deporte de conjunto, y en este caso priorizó su lucimiento personal al correr un riesgo innecesario y, como todos los riesgos innecesarios, los juicios tienen que ver obligatoriamente con los resultados obtenidos, en este caso negativos.

Ponchito tendrá que buscar la parte positiva de todo esto y aprender que hay momentos para intentar hacer algo diferente. Esto le ayudará a forjar el carácter que todo jugador requiere para salir adelante. Se trata de aprender de los tropezones, porque eso es y nada más, un tropezón. Esto no debe condicionar su manera de jugar y mucho menos restarle confianza para demostrar que es un gran prospecto de nuestro futbol.

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