Cuando no hay sentido común…

Suceden cosas como las del jueves anterior. No podemos considerar como anecdótico el ingreso de algunos integrantes de esta conflictiva barra de nombre Sangre Azul a las instalaciones de La Noria, para después insultar a los jugadores del equipo a unos cuantos metros de ...

Suceden cosas como las del jueves anterior.

No podemos considerar como anecdótico el ingreso de algunos integrantes de esta conflictiva barra de nombre Sangre Azul a las instalaciones de La Noria, para después insultar a los jugadores del equipo a unos cuantos metros de la cancha de entrenamiento.

Esto deja ver cómo se manejan las cosas en el equipo actualmente. Y no es que al perro más flaco se le carguen las pulgas, pues serían demasiadas coincidencias para que Cruz Azul se convierta en el máximo coleccionista de fracasos y episodios desafortunados.

La cosa no pasó a mayores, pero pudo haberse convertido en un pasaje trágico, y no le exagero. Y como lo nuestro no es precisamente prevenir, sino lamentar, el escenario era idóneo para un capítulo negro de nuestro futbol.

¿Qué hubiera sucedido si uno de los jugadores es rebasado en sus límites de tolerancia y responde de la misma manera? ¿Cuál hubiera sido el siguiente paso? Conocemos la respuesta, y a nuestra historia podemos agregarle la hipótesis que uno de estos integrantes hubiera ingresado con algún arma.

Quién habrá permitido el ingreso sabiendo que los “cánticos” entonados afuera de las instalaciones eran retadores y provocativos. Quién habrá sido el nuevo ejemplo del poco sentido común con el que se actúa en muchas ocasiones en el club. ¿Quién?

Y ya que estamos en esto de la prevención, el orden y las leyes celebro el Manual de Seguridad presentado a media semana.

Era a todas luces una tarea pendiente; y sé que toma tiempo establecer correctamente los procedimientos, como la coordinación que debe existir entre todos los niveles encargados del orden público y la seguridad para poder tener un futbol más sano y alejado de estos grupos que pretenden secuestrar un espectáculo que nos pertenece a todos nosotros.

Qué bueno que el primer paso está dado, pero los subsecuentes son los más importantes: la ejecución y la correcta aplicación de los castigos son la única vía para que el aficionado crea de nuevo que la visita a un estadio de futbol ha dejado de ser una actividad muy cercana al alto riesgo.

Felicidades, es un gran primero paso, ahora hay que hacerlo valer.

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