Posiciones institucionales
Francamente no entendí que Tigres cumpliera el capricho de Ferretti al protestar el castigo.
Uno puede entender el asunto de estimas y cariños personales, de hecho, en estos tiempos, donde el amor o desamor se generan a partir del dinero, se aprecia que se antepongan esta clase de lazos entre una institución y un empleado. Sin embargo, hay momentos en los que se deben separar estas cosas para dejar en claro que la empresa es primero, y más cuando tienen que ver con los valores o las posturas de comportamiento de dicha empresa. Por más cariño o respeto que se le tenga a un trabajador, nadie puede estar por encima de la institución, y mucho menos se puede ser rehén de voluntades personales.
Ricardo Ferretti se equivocó de todas todas en el juego del pasado fin de semana ante la UdeG. No importa si el árbitro estuvo impreciso o recibió toneladas de mentadas de madre. Y mire que no justifico que el pago de un boleto avale cualquier expresión, ya que el trabajador de la cancha merece respeto al igual que un actor de teatro, y no me ha tocado ver que una persona del público le miente la madre al actor a media obra por no estar conforme con lo que está viendo, o porque simple y sencillamente se le antojó. Sin embargo, en el futbol uno debe estar más habituado a estas cosas, y tan mal el que agrede como el que responde, más cuando el segundo representa algo más que su persona.
Francamente no entendí que Tigres cumpliera el capricho de Ferretti al protestar el castigo, no había sustento alguno para hacerlo, por lo que celebro la ratificación de la Comisión Disciplinaria.
Una cosa es respaldar y otra solapar. El mensaje institucional de disciplina debe ser claro y contundente, sin distinciones.
