Para que Chivas no pisotee su pasado

Chivas ha pasado por todas las etapas, y no pretendo repasarlas en este espacio, pero sabemos que han tocado los extremos. Desde tomar el control absoluto de las decisiones, cuando no tenían el conocimiento para hacerlo hablo de Jorge Vergara, hasta confiar ciegamente en ...

Chivas ha pasado por todas las etapas, y no pretendo repasarlas en este espacio, pero sabemos que han tocado los extremos. Desde tomar el control absoluto de las decisiones, cuando no tenían el conocimiento para hacerlo (hablo de Jorge Vergara), hasta confiar ciegamente en una empresa dirigida por Johan Cruyff que, ciertamente, sorprendió por la informalidad y el desconocimiento para operar en un país y en un futbol como el nuestro.

Más de 30 nombres entre directores técnicos, presidentes y directivos hablan de la inestabilidad del equipo y de la falta de planificación y ejecución de los proyectos.

Guadalajara se ocupó siempre del futuro: fuerzas básicas, comercialización, reposicionamiento de imagen y, evidentemente, lo deportivo, pero se ocupó tanto del mañana que se olvidó del hoy, del presente, del día a día. Importa poco si fue un asunto de arrogancia o ignorancia, el tema es que fueron los únicos en no darse cuenta de que, con tanto bandazo, el equipo llegaría a la posición que ocupa hoy. Y ese “hoy” implica la posibilidad de perder la categoría, nunca mejor dicho.

 Digamos que el problema es lo más serio que se ha visto en el equipo desde hace muchos años y requiere de atención inmediata, sin importar presupuestos.

 Por eso las contrataciones de Carlos Salcido y Fernando Arce, jugadores de experiencia y calidad, le vienen de maravilla. Sí, veteranos, pero la misión es muy clara: salvar al equipo, y, para lograrlo, tanto Arce como Salcido abonan. Importa poco si tienen 34, 35 o 37 años, Chivas tiene un problema que debe resolver con prontitud.

Por si no fuera suficiente, estamos hablando de dos elementos de reconocida capacidad y de incuestionable carácter, condición que sirve para absorber el nerviosismo del entorno y canalizarlo de manera positiva.

No es suficiente, pero es un buen inicio.

Chivas debe resolver su presente para poder pensar en el futuro y no pisotear su pasado.

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