El último canapé
Habrá que estar en el día a día del equipo estadunidense para establecer un juicio de contundencia sobre la exclusión de Landon Donovan para el Mundial de Brasil. Sólo Jürgen Klinsmann sabrá exactamente, aunque el tiempo le dará la mejor respuesta a lo que, a la ...
Habrá que estar en el día a día del equipo estadunidense para establecer un juicio de contundencia sobre la exclusión de Landon Donovan para el Mundial de Brasil. Sólo Jürgen Klinsmann sabrá exactamente, aunque el tiempo le dará la mejor respuesta a lo que, a la distancia, parece un movimiento arriesgado.
No abundó, sólo dijo que los demás delanteros le habían ganado en la carrera al jugador de 32 años.
Dejemos de pensar en la cuestión física. Estados Unidos ha dejado de ser un equipo correlón; hoy tiene muchas otras cualidades que le han permitido solventar las eliminatorias de forma extraordinaria y, que no se nos olvide, ellos han llegado más lejos que nosotros en un Mundial fuera de su casa; ellos sí llegaron al mentado quinto partido, y lo hicieron eliminándonos en 2002. Así que seguir destacando al vecino por pura condición física, resulta además de injusto, algo muy ignorante.
Sin embargo, cuesta trabajo asimilarlos sin Landon Donovan, sin su liderazgo, su cuota goleadora, su espíritu y su calidad. Puede uno entender que quizá no esté para formar parte del equipo titular, pero de eso a creer que ni siquiera cabe cuando hay 20 espacios disponibles, resulta complicado. Insisto, el tiempo le dirá a Klinsmann qué tan arriesgada fue su decisión. Por lo pronto, tenemos hoy el partido a nivel de clubes más esperado del año entre dos equipos de historias contrastantes: Real Madrid ante el Atlético de Madrid.
Que ruede la pelota y lo haga a favor de quien mejor la trate con sus formas y filosofías. Uno está esperanzado con una tarde inspirada del portugués más famoso del mundo (Cristiano Ronaldo) y el otro que reparte sus capacidades de forma equitativa al grado que, sin estar su mejor delantero (Diego Costa), el equipo no pierde fuerza ofensiva.
Es el último canapé antes del gran banquete veraniego de Brasil. ¡Provecho!
