Sexo y doping
Sigo sin entender que en pleno 2014 tratemos el tema de las relaciones sexuales durante las concentraciones de la Selección Mexicana, durante una Copa del Mundo, con cierto miedo. La postura asumida por Ricardo Peláez es entendible al no querer tratar el tema ...
Sigo sin entender que en pleno 2014 tratemos el tema de las relaciones sexuales durante las concentraciones de la Selección Mexicana, durante una Copa del Mundo, con cierto miedo.
La postura asumida por Ricardo Peláez es entendible al no querer tratar el tema públicamente para evitar un cruce de señales con Miguel Herrera. La comunicación interna es indispensable, y más en estos casos.
Consultado el tema con varios doctores, todos coinciden en que practicar relaciones sexuales durante un Mundial no merma en lo absoluto la capacidad física del jugador. Claro está que esto debe tratarse con madurez y responsabilidad por todos, y sí, todo con medida y en los tiempos adecuados.
Recuerdo que durante el Mundial de 2002 en Corea, una vez eliminado el equipo mexicano, me tocó hacer la cobertura del conjunto alemán. Ya en etapa de semifinales, después de una rueda de prensa en el hotel de concentración, los jugadores dejaron los pants del uniforme y se vistieron de civiles. Entonces comenzaron a llegar mujeres al lobby; eran sus esposas, habría que aclarar. Algunos salieron del hotel y otros tomaron el elevador con rumbo a sus habitaciones. Justo en ese momento platicaba con el jefe de prensa del equipo teutón. “¿Qué hacen?”, pregunté: “Se van a sus habitaciones, supongo, convivirán íntimamente con sus esposas o novias; lo que hace cualquier ser humano con su pareja”. “¿Está permitido?”, pregunté. Y con un rotundo: “Obvio. En qué mundo vives?”, terminó la charla.
Entendí, entre otras cosas, lo distinto que se conceptualiza la disciplina y la responsabilidad en países de primer mundo respecto al tema.
Insisto, no es que esté mal, pero hay que apelar al sentido común y al de responsabilidad de cada uno de los seleccionados, y en eso quizás aún no estemos preparados.
Medidas precautorias con dos temas espinosos y de reciente historial en el Tri: doping, y el ingreso de mujeres que nada tiene que ver con nexos familiares a la concentración del equipo, orillan, imagino, a esta clase de determinaciones.
