Caballos negros
Lo vengo diciendo desde hace tiempo: ver jugar al León es un agasajo. De los pocos equipos que invitan a ver un partido de futbol sin importar el color de la camiseta que portes. Grata sorpresa al estar nuevamente en la disputa por un título con la oportunidad de ...
Lo vengo diciendo desde hace tiempo: ver jugar al León es un agasajo. De los pocos equipos que invitan a ver un partido de futbol sin importar el color de la camiseta que portes.
Grata sorpresa al estar nuevamente en la disputa por un título con la oportunidad de acompañar en la vitrina de ganadores a Pumas como único bicampeón del nuestro futbol en torneos cortos.
Y nos viene de maravilla en todos los sentidos, primero porque el espectáculo está garantizado; segundo, porque nada mejor que cuatro seleccionados lleguen con inercia ganadora y un estimulo emocional inigualable, más cuando tres de ellos son esenciales en el equipo mexicano, y el cuarto, Vázquez, está peleando por ganar el puesto.
Final de dos caballos negros, porque en Pachuca nadie pensó en llegar a los últimos dos juegos, y menos con un cierre de tantas dudas como lo fue el partido de vuelta ante Santos. Sin embargo, nadie puede descartar a uno de los equipos más ganadores de torneos cortos, menos cuando en la banca hay kilómetros de experiencia con Enrique Meza.
De Toluca se quedarán con un sabor amargo. No poder redondear una buena campaña siempre genera frustración, más cuando la despedida es tan triste como la del domingo pasado con un equipo extraviado en intensidad y sentido futbolístico.
Santos se despide como lo que es: un guerrero. Sin embargo de nada le servirá el espíritu combativo si no tiene la capacidad de equilibrar un poco su juego y, sobre todo, administrar su emociones. Y la enseñanza debe venir desde la banca, y es en donde menos control de las mismas se tiene.
Pedro Caixinha es un buen entrenador. En México está logrando construir un nombre que en países anteriores no pudo. Sin embargo, ha llegado al límite. Alejandro Irraragorri, quien corrió a Rubén Omar Romano por una seña obscena recargándose en los valores institucionales, sabe que hay una tarea pendiente con su entrenador que ha pasado por encima de estos en varias ocasiones. Urge un límite y una sanción.
