Seamos honestos

Entiendo que en lo social y deportivo de repente al mexicano nos cuesta trabajo admitir la realidad. Si nos vemos en un espejo todos nos creemos guapos, difícilmente nos encontramos una imperfección. Algo similar sucede con los equipos mexicanos que en algún momento ...

Entiendo que en lo social y deportivo de repente al mexicano nos cuesta trabajo admitir la realidad. Si nos vemos en un espejo todos nos creemos guapos, difícilmente nos encontramos una imperfección.

Algo similar sucede con los equipos mexicanos que en algún momento tienen la posibilidad de asistir a una competencia internacional, además, del campeonato local.

Yo siempre he dicho que el directivo debe ser lo suficientemente realista para darse cuenta de lo que pueda hacer su equipo. Previo al arranque de las competencias se tiene que parar frente a un espejo y decir:

¿En verdad con lo que tengo me alcanza para competir en ambos torneos?

Y me parece que esto difícilmente sucede con los equipos de nuestro país.

El ejemplo más claro, el de Toluca, que desde que conocieron a sus rivales de grupo parecía complicado que pudieran trascender en la Libertadores. Cardozo supo llevar de forma correcta a su equipo. Superaron la primera fase exhibiendo un buen futbol y mostrando personalidad.

Pero al mismo tiempo no sé si Cardozo o la directiva creyeron que también podían pelear por la liga. Cuando se dieron cuenta empezaron naturalmente a resentir el cansancio, aparecieron los problemas musculares y el grupo se fue mermando.

Lo que era un equipo de futbol comenzó a ser un hospital. Desafortunadamente, Cardozo tuvo que empezar a encarar los partidos sin sus mejores elementos y ahí les cayó el veinte a los responsables de que la baraja no era tan amplia para pelear en los dos torneos.

Se lesiona Triverio y tiene que jugar Saucedo, no puede Cueva y tiene que intentar con Trejo. No está Uribe y hay que improvisar con Vega. Al ver, simplemente, los nombres nos damos cuenta de la diferencia del Toluca que arrancó la Libertadores al Toluca que está terminando.

Pero esa diferencia radica en la terquedad de querer disputar dos torneos. En esa ambición que históricamente hemos comprobado termina por dejar a los equipos mexicanos como el perro de las dos tortas sin una y sin otra.

Lo de Toluca en Sao Paulo se veía venir. Por que lo hemos visto a lo largo de los años con esos equipos mexicanos que lo intentan y van estirando la liga lo más que se puede tratando de ganar dos torneos.

Vuelvo a la autocrítica, a la importancia de saber qué tengo y para qué me alcanza. No puedo pensar en comprar un Ferrari si apenas tengo en la bolsa para un bocho.

Con todo respeto, la administración de Toluca a quienes incluya se equivocó rotundamente al pensar que su equipo iba a poder con todo.

Los Diablos causaron pena, arrastraron el prestigio de la institución, se quedaron lejos de ser ese famoso equipo que su afición siempre quiere que se le reconozca como un grande del futbol mexicano.

Ahora, se jugarán todo en dos partidos para tratar de rescatar algo calificando a liguilla. Situación que veo igual de difícil que lo que necesitan para eliminar al Sao Paulo.

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