Gracias, Cuau

Mucho se ha dicho de si fueron o no correctas las formas para homenajear a Cuauhtémoc Blanco.En su momento expresé mi punto de vista y creo que eso ya debe quedar en el pasado. Llegó el día de despedirlo y, de cierta manera por parte del americanismo, agradecerle lo ...

Mucho se ha dicho de si fueron o no correctas las formas para homenajear a Cuauhtémoc Blanco.

En su momento expresé mi punto de vista y creo que eso ya debe quedar en el pasado.

Llegó el día de despedirlo y, de cierta manera por parte del americanismo, agradecerle lo mucho que hizo por el conjunto de Coapa.

Hoy, definitivamente, se va uno de los americanistas más grandes de la historia y, sin duda, el mejor que ha tenido el futbol de nuestro país. Cuauhtémoc es y será siempre ese referente con el que tanto se identifica el mexicano.

Ocurrente, polémico, desparpajado, dicharachero, humilde. Es, simplemente, un personaje distinto.

Aquel que de chavo portaba el 23 y que con el paso de los partidos se adueñó del 10. Ese que algún día jugó de volante y terminó siendo el mejor enganche del país. El que hizo como su casa las instalaciones de Coapa.

Ese que tan cómodo siempre se veía con la camiseta azulcrema o la de la Selección Mexicana. El Cuau de multitudes, el que era capaz de burlarse del rival o de pasar horas repartiendo autógrafos.

El que salió de Tlatilco para darle un sentido distinto al futbol mexicano.

Hoy lo veremos por última ocasión en la cancha del Estadio Azteca. En ese mismo estadio donde se forjó como futbolista, en ese mismo estadio donde triunfó y nos hizo gozar.

Ni modo, mi querido Cuau, por más que quisimos que esto nunca llegara, por más que buscábamos que nos siguieras dando alegrías, el tiempo se ha agotado. Ahora tienes otras y muy complicadas tareas. Así que hoy intentaremos disfrutarte y aplaudirte como te lo mereces.

Aunque estoy seguro de que, cuando salgas de la cancha, el estadio, en el que tanto brillaste, se va a sacudir. Escuchar a don Melquiades anunciar tu cambio quedará marcado en la historia del futbol mexicano.

Porque hoy no se va un jugador cualquiera, hoy se va el más grande. Que si triunfaste o no en el extranjero, ése es otro tema. Que si tuviste indisciplinas que mermaron tu carrera, eso, para mí es caer en el terreno de la especulación.

Yo no tengo dudas de que futbolísticamente haya habido otro jugador como tú.

Gracias, Cuauhtémoc, gracias, jorobado, por haber engrandecido con tu talento este maravilloso deporte.

Disfruta los aplausos y guarda este homenaje en la memoria, porque estoy seguro de que hoy el americanismo se entregará en cuerpo y alma para agradecerte y reconocer lo mucho que tú hiciste por ellos.

Una vez que termine el partido, tú, a diferencia de muchos, sí te podrás ir tranquilo y en paz por haberle dado tanto al futbol.

Gracias, Cuauhtémoc.

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