Infantino es el nuevo jefe

Se necesitaba un hombre con el camino recorrido que ya tiene el ítalo-suizo.

Siendo honesto, no soy muy afecto a la grilla. Me apasiona el futbol en el aspecto cancha, y todo lo que lo rodea en los escritorios siempre me ha costado trabajo.

Me cuesta entender la siempre enrollada situación política. Siempre he intentado darle la vuelta enfocándome netamente en lo deportivo. Lo que sucede en la cancha no sé si lo entienda a la perfección pero, por lo menos, me enferma, me apasiona y me vuelve loco.

En esta ocasión no tuve de otra, me involucré en la grilla y cuando menos me di cuenta ya estaba en la fría Zúrich, ante el congreso de la Concacaf y con el congreso extraordinario de la FIFA.

Lo vivido en el Hallenstadion, debo admitir, me llamó mucho la atención y agradecí haber estado en dicho escenario en un fecha histórica para el futbol mundial.

Conocer de cerca a los cinco candidatos, estar en el lugar en el que Sexwale habló del futbol con el corazón y renunció a la competencia, y estar en el momento en el que se dio a conocer al nuevo presidente del máximo organismo del futbol mundial me dejó con una sensación agradable por experimentar en un rubro distinto, al cual siempre le había tenido repele.

Fue un viaje breve, muy breve. Sólo tres días en el Viejo Continente, ni siquiera el tiempo suficiente para adaptarnos al cambio de horario, pero la aventura valía la pena.

Llegó el día y con él los discursos, la elección y la presentación de un presidente al que hace cinco meses ni siquiera le pasaba por la cabeza ser candidato a la presidencia de la FIFA.

Hoy ni yo ni nadie podemos asegurar que Infantino sea el personaje indicado para resolver tantos y tantos problemas que han manchado el futbol en tiempos recientes.

Lo que sí creo es que de los cinco candidatos el que más argumentos tenía por trayectoria, digo por simple currículum, era el propio Gianni Infantino.

No demerito al resto, por supuesto que cada uno tenía propuestas interesantes, pero por lo convulsionado que está el futbol se necesitaba un hombre con el camino recorrido que ya tiene el ítalo-suizo.

Su discurso, sus propuestas, su carismática forma de ser nos pudo haber llamado la atención a todos. Pero lo que realmente se necesita es que todo eso ahora lo ejecute en el día a día.

No tiene una labor sencilla, para nada. Por lo mismo urge que tome decisiones que solucionen los problemas y que le devuelva la transparencia y honestidad a un deporte que la ha ido perdiendo por culpa de corruptos que se olvidaron del balón con tal de llenarse los bolsillos con miles de billetes.

Ojalá ese carisma que ayer tenía en el escenario hablando en cinco idiomas distintos y que las ideas tan claras que transmitió cada que tomó el micrófono se confirmen a la hora de la ejecución, y que no se queden solamente en la teoría.

Por favor, señor Infantino, devuélvanos un futbol íntegro, claro y honesto.

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