Un ensayo en Miami

El día está nublado, con viento y hace frío. Sólo por las palmeras y la playa nos damos cuenta de que es Miami. Una sede que, por curioso que parezca, no le viene nada bien a la Selección Mexicana. Aquí, a diferencia de otras ciudades de la Unión Americana, el ...

El día está nublado, con viento y hace frío. Sólo por las palmeras y la playa nos damos cuenta de que es Miami. Una sede que, por curioso que parezca, no le viene nada bien a la Selección Mexicana.

Aquí, a diferencia de otras ciudades de la Unión Americana, el Tricolor no resulta tan buen negocio. Mucho menos si la convocatoria no tiene a jugadores que son imán de taquilla (Ochoa, Chicharito, Guardado) y el rival es tan débil como Senegal.

La entrada será muy floja en un escenario moderno, pero que no deja de ser de beisbol. Está ubicado en una zona de cubanos, alejado de las más exclusivas de la ciudad. Si a los Marlines les cuesta trabajo llenarlo, en esta ocasión no será la excepción. Cuando mucho habrá 20 mil aficionados en lo que se convertirá en un rotundo fracaso para los organizadores. Ahora, mas allá de eso, que sólo es un muy pequeño problema para la empresa que organiza este tipo de partidos, y digo pequeño porque en los próximos cuatro juegos que todavía tienen por contrato, harán un gran negocio y así las pérdidas quedarán en el olvido.

Tratando de encontrarle algo bueno a la situación, este tipo de partidos quizá le sirva a los futbolistas que reciben por primera ocasión la oportunidad de portar la camiseta nacional.

Ellos son los que deben ver este juego como la gran oportunidad. Y por eso, como mínimo, tienen que salir a partirse el alma y dejar hasta la última gota de sudor en la cancha.

Si este grupo de jugadores empieza el partido pensando que han sido llamados más como relleno y sólo por cumplir con un compromiso que le dejará a la Federación una muy buena cantidad de billetes, entonces todos estamos fritos.

Yo espero, sabiendo todas las negativas del entorno, que estos jugadores demuestren que tienen argumentos suficientes para ser llamados en futuras ocasiones para compromisos de eliminatoria mundialista o para la Copa América Centenario.

Por ejemplo, tengo muchas ganas de ver a los jóvenes del Pachuca, Pizarro, Gutiérrez y Lozano, que son futbolistas que, a nivel juvenil, ya demostraron que pueden con el paquete y ahora tienen que marcar diferencia en una instancia más exigente, por más que el partido esté cuestionado y muy deslucido.

No dejo de tener curiosidad por ver al Pikolín, para mí ha sido un jugador muy regular en los últimos torneos, pero nunca ha podido vestir la camiseta nacional y es muy distinto lo que un jugador puede mostrar en su equipo que con la Selección.

Por lo pronto, en las últimas horas, a todos los jugadores se les ha visto con una sonrisa de oreja a oreja y eso es normal por la ilusión que representa debutar en el Tricolor.

Ahora viene lo bueno, demostrar que no sólo tienen la ilusión sino que pueden con el paquete. Que no les tiemblen las piernitas por estar en una cancha de futbol entonando el himno y vistiendo la camiseta que, pienso, siempre soñaron vestir.

Mas allá de cuestionar el partido, porque argumentos existen para hacerlo, yo espero que el ensayo sirva para confirmar que hay futbolistas jóvenes con personalidad y calidad para ser parte de la Selección mayor.

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