Más mexicanos y menos extranjeros

Me llama mucho la atención la cantidad de voces que se han levantado, a lo largo de las últimas horas, en torno a la cantidad de futbolistas no nacidos en México que tienen cabida en nuestra liga. Directivos que tienen temor a hablar del tema y prefieren dar una ...

Me llama mucho la atención la cantidad de voces que se han levantado, a lo largo de las últimas horas, en torno a la cantidad de futbolistas no nacidos en México que tienen cabida en nuestra liga.

Directivos que tienen temor a hablar del tema y prefieren dar una explicación política. Jugadores mexicanos que, obviamente, piden un lugar, extranjeros que buscan defender su postura. Pero las voces que más me llamaron la atención fueron las de dos técnicos muy involucrados en el tema: Juan Carlos Osorio y Raúl Gutiérrez, que directamente se ven perjudicados con esta absurda decisión de los directivos de nuestro futbol.

Ya tanto Osorio como el Potro fueron muy claros en su postura y pidieron que se haga de forma inteligente una adecuación al reglamento, con la intención de apoyar al futbolista mexicano.

Me parece correcto y creo que para encontrar la fórmula indicada, por el bien del futbol mexicano, se tiene que empezar por limitar el cupo de extranjeros. En vez de cinco como máximo, se debe permitir tres por equipo.

Y para que ellos puedan llegar a cualquier equipo de nuestro país se les deben aplicar ciertos candados con el afán de que no llegue cualquier petardo. Tal y como se hace en muchas empresas privadas en el mundo o en la misma liga inglesa.

Sería interesante que sólo se le permita llegar a aquel extranjero que en su liga acumule, mínimo, la mitad de minutos jugados en una temporada. Éste, por mencionar un requisito.

Cuando escucho tanta indignación por la falta de oportunidades para los futbolistas mexicanos, me detengo a pensar en lo que mencionó Ludueña, quien, sin empacho, dijo que al jugador mexicano le hace falta hambre de triunfo.

Esto también es cierto. El jugador mexicano está cómodo, llega a Primera División y con eso sabe que, en automático, asegura un buen contrato y muchas veces con eso le basta para olvidarse de la competencia. Por supuesto que también está en la responsabilidad del futbolista mexicano el partirse el alma, día tras día, con el objetivo de ganarle un lugar al extranjero.

Soy de la idea de que hay mucho por hacer en este tema, siempre tratando de que el mexicano tenga mayor cabida en nuestra propia liga. Pero, para empezar, creo que es urgente que el directivo mexicano se ponga a trabajar con el objetivo de que nuestra liga mantenga futbolistas mexicanos de calidad y no a cualquier extranjero.

Ya no sólo es la prensa la que está cuestionando esta idea de los directivos, ya también son los futbolistas y los técnicos. Por favor, señores encargados de tomar decisiones, dejen de pensar que argentinos, brasileños o paraguayos, que les cuesta mucho trabajo ser titulares en sus ligas, van a venir a transformar la nuestra.

Confíen más en el talento hecho en casa y preocúpense más por la formación integral del jugador.

Créanme que el día que ustedes apliquen candados para los extranjeros, van a empezar a surgir jóvenes talentosos y, por ende, la Selección Mexicana se verá mucho más beneficiada.

Actúen, por favor, por el bien de nuestro futbol.

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