El fracaso de las Águilas

Ha sido escandaloso el fracaso del América en el Mundial de Clubes. Un equipo que parecía que tenía madera para ser campeón en México y darle batalla al Barcelona en Japón, terminó siendo un equipo desangelado que dio lástima en su primer partido; en una justa más ...

Ha sido escandaloso el fracaso del América en el Mundial de Clubes. Un equipo que parecía que tenía madera para ser campeón en México y darle batalla al Barcelona en Japón, terminó siendo un equipo desangelado que dio lástima en su primer partido; en una justa más que importante.

Y todo o gran parte tiene que ver con esa indisciplina que nunca pudo controlar su técnico. Puede parecer ya antiguo el tema de las expulsiones contra Pumas, pero lo traigo a colación porque, por un tema similar, también pierden la posibilidad de jugar contra el Barcelona.

Era 17 de noviembre, apenas se iba a jugar la jornada 17 cuando, en pleno entrenamiento, Adrián Marín y Javier Güémez terminaron a los golpes. No me espanto de que dos jugadores se hayan calentado y hayan terminado así en una práctica.

Lo que sí me espantó en su momento y hoy se ve reflejado en el accionar del equipo fueron las declaraciones de su técnico. En aquella ocasión Ignacio Ambriz dijo, públicamente, que no había estado mal que dos jugadores hayan sido protagonistas de una bronca.

Pasaron los días, América se vio afectado por expulsiones en la semifinal de ida y vuelta del futbol mexicano. Y ahora en el Mundial de Clubes.

De una manera increíble, en una escena absurda y ridícula, Darwin Quintero, quien ni siquiera ha dado el ancho en América, se atrevió a darle un cabezazo a Rubens Sambueza.

Esto no es más que el reflejo de que a su técnico le ha faltado personalidad y carácter para poder controlar un vestuario que siempre ha sido difícil por la cantidad de egos que hay en cada una de sus figuras.

Nacho Ambriz tendrá poco tiempo para intentar componer esta situación. El Mundial de Clubes quedará como un fracaso en su época en las Águilas. Ahora su misión está en recuperar la coherencia y poner orden en un plantel que da la impresión que está de cabeza.

Regresa el Káiser. Parece que sólo es cuestión de horas para que se haga oficial el regreso de Rafael Márquez al futbol mexicano.

Algunos dirán que es tarde para que vuelva el michoacano. Pensarán que, por su edad y la facilidad que tiene para lesionarse, afectará en vez de beneficiar al Atlas. La realidad es que, con su calidad y liderazgo, es suficiente para ayudar a un equipo que, hoy por hoy, carece de ídolos. No tengo duda de que, a esta altura, Rafa sigue teniendo los argumentos suficientes para seguir siendo el mandón, no sólo de un equipo en el futbol mexicano sino de la liga entera.

Mi reconocimiento para la directiva del Atlas por el arduo trabajo que han hecho por traer a un futbolista que no sólo aportará su calidad sino su amor a la camiseta.

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