El triunfo tan anhelado

Era el calor de siempre y el ambiente hostil de toda la vida. La plaza tan complicada de San Pedro Sula. Aquí, finalmente, la Selección Mexicana rompió esa racha negativa de 23 años sin vencer a Honduras. Y lo importante es la forma como lo consiguió. Porque no fue ...

Era el calor de siempre y el ambiente hostil de toda la vida. La plaza tan complicada de San Pedro Sula.

Aquí, finalmente, la Selección Mexicana rompió esa racha negativa de 23 años sin vencer a Honduras. Y lo importante es la forma como lo consiguió.

Porque no fue espectacular ni vistoso, pero sí efectivo y eso era de lo que durante mucho tiempo careció la Selección Mexicana.

De inicio, cuando nos dimos cuenta de la alineación, nos sorprendió a todos. Eso no lo podemos ocultar. Quizá hasta cierta inseguridad llegamos a sentir al encontrar a cuatro centrales nominales en una lista de once futbolistas.

Ya en el terreno de juego empezamos a entender el planteamiento de Juan Carlos Osorio. Una línea de cinco, con Alanís jugando como lateral por izquierda, quien, por cierto, cumplió y de buena forma sin ser su posición natural.

En el medio campo Guardado volvió a ser el punto de equilibrio. Un futbolista que se cuece aparte. Sigue marcando diferencia a la hora de recuperar y de generar. 

Mas allá de quien lo acompañó en esa zona, llamó la atención encontrar a Raúl Jiménez como extremo por derecha. Si bien es cierto, no es una posición que desconoce, quizá la mayoría lo esperábamos como el referente al ataque.

El delantero nominal fue Javier Hernández, con toda su movilidad desgastando al rival.

El primer tiempo, como siempre ha sucedido en esta plaza, estuvo cortado, ríspido y de muchas patadas. Nada diferente a lo que se ha vivido en el pasado.

En el funcionamiento, hasta ese momento, México tampoco asfixiaba al rival, no era muy superior a Honduras sin que ellos mostraran tampoco muchos más argumentos.

Para la segunda parte vinieron las modificaciones, mismas que se hicieron con mucho sentido. Sin alterar tanto el planteamiento, pero sí buscando algo distinto.

Con el Tecatito por izquierda, logró mayor desequilibrio que con Aquino, mismo caso con Damm por derecha.

Ambos marcaron goles y terminaron con una posible lluvia de cuestionamientos sobre el técnico.

Porque si esta Selección no hubiera logrado el triunfo, estoy seguro de que las críticas no hubieran cesado sobre Osorio. Sobre todo por contar con cuatro defensores nominales desde el arranque.

Es cierto, dispuso de una línea de cinco, también es cierto que su postura no fue la más agresiva, como quizá muchos hubieran pensado. Pero una realidad es que la Selección logró llegar a la fórmula indicada, encontrando el equilibrio necesario para ganar en un territorio que, por tantos años, se le había negado.

Así se cierra 2015 para la Selección Mexicana, con seis puntos de seis disputados en la eliminatoria mundialista. Entendiendo la importancia que esto significa sin caer en el triunfalismo de pensar que, por estos dos partidos, ya se dio el paso más grande.

Aún faltan muchas escalas para llegar a Rusia 2018, pero el buen inicio nadie lo puede negar.

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