La primera práctica de Osorio
En lo personal, tenía muchas ganas de ver cómo trabaja Juan Carlos Osorio. Mucho podíamos hablar de lo que había logrado por estadísticas o por lo que alguien alguna vez nos pudo haber contado, pero yo quería ver su metodología y ese trabajo en la cancha que pudiera ...
En lo personal, tenía muchas ganas de ver cómo trabaja Juan Carlos Osorio. Mucho podíamos hablar de lo que había logrado por estadísticas o por lo que alguien alguna vez nos pudo haber contado, pero yo quería ver su metodología y ese trabajo en la cancha que pudiera llevar a la Selección a escribir un capítulo distinto en la historia.
La cita fue a las diez de la mañana en el CAR y llegué puntualmente. No quería perderme nada. Consideré importante aprovechar cada uno de los minutos para cuando sea necesario tener los argumentos suficientes para emitir un juicio sobre el desempeño de la Selección.
Después del trabajo físico, comenzó el trabajo táctico. Dinámica en espacio reducido, con dos futbolistas que jugaban por fuera como comodines. Es decir, tanto Jonathan como Aquino tenían la posibilidad de apoyar a cualquier equipo.
Osorio, desde el inicio, fue muy claro y en sus indicaciones pidió explotar mucho el ataque por los costados. La misión de los jugadores que iban por dentro era siempre tratar de abrir los espacios.
En distintas ocasiones interrumpió la práctica. Si encontraba una falla, le explicaba a sus jugadores cómo corregirla. Si no, sólo elogiaba el trabajo de uno o de otro.
Por momentos le pedía a sus jugadores retroalimentación. Haciéndoles ver que él no era el dueño de la verdad. Cuando salía una jugada que le gustaba, cuando el balón le llegaba con claridad a uno de los jugadores que iba por fuera, pedía que encarara al defensor rival y que buscara sacar un buen servicio.
En esta práctica acomodó a Layún como lateral derecho y basó mucha confianza en Javier Hernández como un delantero letal. Exigió constantemente al Gullit Peña para que, por medio de su talento, aclarara el panorama al generar una jugada ofensiva. En ningún momento delegó parte del trabajo a alguno de sus auxiliares. Cuando era necesario ejemplificar gráficamente, él lo hacía.
Muy al estilo de Europa, su trabajo fue corto, pero intenso. Cuando se dio cuenta que llevaba una hora y seis minutos, culminó la práctica.
Con lo visto hasta el momento, me quedo con una buena sensación de cómo trabaja Juan Carlos Osorio. ¡Ojo!, no estoy diciendo que sea el genio que el futbol mexicano estaba esperando. Tampoco estoy asegurando que, por este trabajo, vayamos a ser campeones del mundo. Únicamente me pareció interesante que el Tri empiece un proceso bajo una metodología distinta y con detalles que pueden comprometer mucho más al seleccionado nacional.
