El Tri en Salt Lake

Empieza a caer la tarde en Salt Lake, una provincia tranquila, alejada del bullicio de las grandes ciudades. El tiempo transcurre en paz, en tanta paz que parece que las manecillas del reloj apenas y se mueven. Su punto más representativo es el templo Mormón. Lo ...

Empieza a caer la tarde en Salt Lake, una provincia tranquila, alejada del bullicio de las grandes ciudades. El tiempo transcurre en paz, en tanta paz que parece que las manecillas del reloj apenas y se mueven.

Su punto más representativo es el templo Mormón. Lo equivalente al Vaticano para los católicos. A 30 minutos de aquí está Park City, lugar donde hace 13 años se llevaron a cabo los Olímpicos de invierno. Por la ciudad aún se encuentran monumentos que recuerdan aquel histórico suceso.

Esta ciudad, la de Salt Lake, también vive del recuerdo de dos grandes basquetbolistas: John Stockton y Karl Malone, el famoso cartero. Dos estatuas afuera de la arena del Jazz inmortalizan su grandeza.

Recientemente llegó aquí el futbol, ya tienen equipo de MLS y ése, me cuentan, es uno de los pocos pasatiempos que hay para la comunidad latina.

Y a propósito de futbol, recordamos que aquí el viernes va a arrancar la era del Tuca al frente del Tricolor. Será ante Trinidad y Tobago, con la intención de que Ricardo vaya encontrando el mejor once para enfrentar, el 10 de octubre, a la selección de Estados Unidos.

El trabajo ya arrancó con dos prácticas al día. El técnico nacional sabe que son contados los minutos que tiene y por eso busca aprovecharlos al máximo.

Tendrá que ser claro en sus conceptos para que de inmediato los futbolistas lo entiendan y así lo puedan ejecutar en el terreno de juego.

Ahora, más allá de lo que vaya ganando con el tiempo, por supuesto, todavía a la espera de poder trabajar con equipo completo. Porque Rafa apenas llegó, Miguel Layún llega hoy y Javier Hernández mañana. Se confirmó que Tecatito Corona ya no asistirá a la convocatoria debido a una solicitud que hizo su equipo.

Mas allá de ese trabajo de cancha, hasta el momento y a la distancia, nos hemos ido encontrando con un Tuca tranquilo, accesible y hasta bromista.

Se atacaba de risa a su llegada a esta ciudad porque encontró una puerta alterna y por ahí se escapó huyendo de la prensa y el escándalo de la afición. Nada para recriminar sabiendo cómo ha sido siempre.

A la hora del trabajo, es decir, en la cancha, lo notamos metido y, me atrevo a decir, con buena química hacia el grupo. En la dinámica de disparos a puerta les explicaba ciertas técnicas a Guardado y a Héctor Herrera para que sus cobros fueran más efectivos.

Salió de la cancha abrazando a Carlos Vela, saludó a los periodistas presentes y se fue al autobús con el jugador sonriendo.

Como viejo lobo de mar sabe la importancia de tener un buen manejo de grupo.

Se acerca su primer ensayo de dos que tendrá. El 10 de octubre no hay pretexto y, como él mismo lo dijo, el objetivo es vencer a Estados Unidos y así conseguir el boleto a la Copa Confederaciones.

Por ahora, tendrá que aprovechar las horas de trabajo en una ciudad rodeada por montañas que aún aguardan por el invierno para pintarse de blanco.

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