El primer contacto
El Tuca se ríe, bromea, en esta ocasión no le incomodan los cuestionamientos. Se pone la chamarra negra del Tricolor y va moldeando la gorra que utilizará en cada entrenamiento. Termina la conferencia de prensa, sale del salón platicando con Decio y de inmediato ...
El Tuca se ríe, bromea, en esta ocasión no le incomodan los cuestionamientos. Se pone la chamarra negra del Tricolor y va moldeando la gorra que utilizará en cada entrenamiento.
Termina la conferencia de prensa, sale del salón platicando con Decio y de inmediato enciende un cigarrillo. Apenas lo termina y prende el siguiente. Pregunta a quién tiene que atender y le dicen que a un servidor.
Sin mayor problema acepta, va entendiendo lo que significa estar al frente la Selección Nacional.
Lo saludo y de inmediato le digo que me da gusto verlo de buenas, que así quiero verlo durante los cuatro partidos. Muy a su estilo me responde que él también quiere estar así. Pero, obvio, todos sabemos que para mantener ese buen humor tiene que ir encontrando resultados positivos con el pasar de los partidos.
Aún no se termina el segundo cigarro y por eso no empezamos la entrevista. Le pregunto que si fuma mucho y me cuenta que, en promedio, consume una cajetilla al día.
Listo, última fumada y adiós por unos minutos al cigarro. Le ofrecen agua o refresco. Agradece y dice que por el momento no.
Empezamos a platicar de lo que viene. Me sigue sorprendiendo su paciencia y serenidad para responder. Tal y como lo hizo en la conferencia. Sin rodeos, al grano y pensando muy bien cada respuesta.
No evade la responsabilidad de haberse equivocado en el pasado con algunas declaraciones en torno a la dirección técnica del Tri.
En su verso por lo menos se le ve comprometido con su idea. Quiere regresarle al futbol mexicano un poco de lo mucho que le ha dado a lo largo de 40 años.
Por esa razón, dice que en esta ocasión recibió con los brazos abiertos y con mucha ilusión el reto de dirigir el equipo nacional.
Dice estar claro en quienes conformarán su primera convocatoria. No suelta prenda, por más que le insistimos. Eso sí, nos da a entender que los 23 para jugar ante Trinidad y Argentina saldrán de la base que jugó Copa América y Copa Oro.
Le pregunto por Damián, Juninho y Pizarro. En son de broma me dice que les manda muchos saludos. Se ríe y me repite, amablemente, que no me adelantará la convocatoria.
Entiende muy bien que fue llamado por cuatro partidos, pero que lo más importante es lograr la calificación a la Copa Confederaciones. Por eso, si lo logra, me promete que se rasurará el bigote. Así como cuando salió campeón con los Tigres.
Terminamos la plática y agradece, sabe que aún tiene muchas entrevistas que cumplir. A su estilo nos dice a los presentes que, si pierde el vuelo, es por nuestra culpa, y de inmediato suelta la carcajada.
Por lo pronto en éste, mi primer contacto con el técnico interino del Tricolor, me quedo con una grata impresión, pues lo noté tranquilo y muy ilusionado. Parece que está dispuesto a disfrutar y no a sufrir con todo lo que la silla de la selección representa.
Como te lo dije en persona, en dos ocasiones, y aquí lo repito, Tuca, ojalá que mantengas ese buen humor en lo que viene. Pues vaya que la tarea no será nada sencilla.
