Tiempo de revancha
Después de todo el sufrimiento que se vivió el pasado domingo, cuando parecía que nos quedábamos en cuartos de final. Cuando a más de uno nos pasó por la cabeza que éste iba a ser el verano maldito para el Tricolor. Después de vivir todo eso, créanme que hoy el ...
Después de todo el sufrimiento que se vivió el pasado domingo, cuando parecía que nos quedábamos en cuartos de final. Cuando a más de uno nos pasó por la cabeza que éste iba a ser el verano maldito para el Tricolor.
Después de vivir todo eso, créanme que hoy el grupo vive mucho más tranquilo. Han liberado presión y eso se nota en el rostro del técnico y en la forma en cómo han vivido las últimas horas los jugadores.
Estoy seguro que eso se va a reflejar esta noche en Atlanta, cuando se enfrenten a Panamá.
Veremos un equipo sin tanta presión, por más que sea una semifinal, sabiendo que cada vez están más cerca de conseguir el objetivo y más lejos de un fracaso que más de uno quiso vivir. Por más extraño que esto parezca.
En este antiguo, pero todavía maravilloso Georgia Dome, aquí donde debutó el Chepo en 2011 y aquí mismo donde se llevaron a cabo los Juegos Olímpicos de Atlanta.
Aquí, México tiene finalmente que practicar un futbol similar al del pasado domingo, nada más encontrando la contundencia.
Pues ese fue el pecado que nos llevó al sufrimiento. Algunos dirán que cómo pido que jueguen como el pasado domingo, si se ganó de milagro. Yo por lo menos soy de la idea de que aquél ha sido el mejor partido del Tricolor en esta Copa Oro. Esos fueron los mejores minutos, jugados con intensidad y carácter. Se fue infinitamente superior al rival.
Con el único detalle de que las llegadas de peligro que se generaron no se terminaron de forma correcta.
Ante Panamá hay cuentas pendientes y de eso está consciente el grupo. Imposible olvidar que fue un rival que nos complicó la vida en las eliminatorias mundialistas. En su casa no pudimos ganar y en el Azteca rescatamos un punto gracias a la joya de Jiménez. De auténtico milagro.
Qué decir de lo que se vivió ante los mismos panameños en la pasada Copa Oro. Primero nos exhibieron en la fase de grupos y luego se encargaron de eliminarnos en semifinales.
Por su culpa, podríamos decir que hoy estamos sufriendo por conseguir un boleto para asistir a la Copa Confederaciones.
Por eso, el propio Miguel Herrera considera este partido como una buena revancha, misma que se tiene que ganar. Es tiempo de que los panameños nos paguen todas las que nos han hecho. Es momento de exhibirlos y para eso se les tiene que ganar con autoridad.
Sin temor y sin piedad. Arriesgando hasta encontrar la contundencia que los lleve a estar en la lona.
Es tiempo de dar un golpe en la mesa y así llegar con solidez a Filadelfia para disputar otra final de Copa Oro.
