Mojito a la mexicana

Después de cuatro horas de retraso, por fin abordamos el vuelo que nos llevará a la ciudad de Phoenix. Es tiempo de dejar la Ciudad de los Vientos, con tal de llegar al insoportable clima del desierto de Arizona. Queda hora y media de vuelo que nos lleva a reflexionar lo ...

Después de cuatro horas de retraso, por fin abordamos el vuelo que nos llevará a la ciudad de Phoenix. Es tiempo de dejar la Ciudad de los Vientos, con tal de llegar al insoportable clima del desierto de Arizona.

Queda hora y media de vuelo que nos lleva a reflexionar lo sucedido en el primer partido de la Selección Mexicana en el arranque de la Copa Oro 2015.

En esta ocasión empezaré hablando del rival. Pues así como muchos dicen que los rivales cuentan cuando ganas partidos complicados. En esta ocasión, también contó por las facilidades que te entregó.

Limitado, incapaz y hasta cierto punto ingenuo el futbol que practicó Cuba. Su pobre desarrollo futbolístico nos sigue demostrando que es una selección que no alcanza un nivel profesional.

De eso no tiene la culpa el Tricolor. A los nuestros les tocaba ganar con autoridad. No se les iba a perdonar un marcador que no fuera mayor a los tres goles. Y eso consiguieron. Me parecería injusto demeritar lo conseguido por la Selección cuando estoy seguro que si no lo hubieran logrado se hubiera hablado hasta el cansancio de un fracaso.

Creo que ahora cabe mejor que nunca el que no éramos tan malos por empatar con Honduras como ahora no somos tan buenos por golear a Cuba.

Pero, más allá, del resultado y las limitantes del rival, el funcionamiento es el que hoy debe ser calificado.

Me parece que el sistema de juego de Miguel Herrera cumplió con las expectativas. Y voy a hablar del mediocampo hacia al frente, pues la zona defensiva nunca fue exigida al máximo.

Jonathan dos Santos confirmó que es un futbolista distinto. Te aporta al recuperar y al distribuir. Es inteligente con el balón en los pies y muy ágil mentalmente.

Héctor Herrera de a poco va retomando su nivel. Aunque es evidente que no se siente del todo cómodo jugando por fuera. Le cuesta mucho más trabajo que cuando lo hace por el interior. Pienso que en el futuro se le puede sacar mucho mayor provecho delante de Jona o el Gallito si es que Miguel mantiene la línea de cuatro volantes.

Ver a Andrés Guardado en este sistema jugando por fuera te da profundidad y amplitud. Llega constantemente a la línea de fondo y suele ser muy atinado en el último toque. Sin duda, es una de las posiciones que para mí mejor desempeña el capitán de la Selección Nacional.

En cuanto a los delanteros, ayer Oribe Peralta nos confirmó que es un referente en el ataque, que debe ser aprovechado desde el arranque de los partidos. Tiene olfato goleador, no se intimida al portar la camiseta nacional y dentro del área es un killer.

Y, por si fuera poco, parece que se entiende muy bien con Carlos Vela.

A pesar de que a mí me gustó como funcionó el sistema. Sigo creyendo que en los próximos partidos Miguel debe encontrarle cabida a Giovani dos Santos, pues me parece que es mucho lujo dejarlo en la banca. 

Comienza a descender el avión. Eso quiere decir que cada vez falta menos para el segundo compromiso del Tricolor. Será ante Guatemala en la calurosa ciudad de Phoenix.

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