Gracias Román
La posición de diez, enganche, creativo, lleva años estando en peligro de extinción. Cada vez son menos los jugadores que cumplen perfectamente con el perfil de esta posición. Algunos dicen que han dejado de existir porque en el acelerado futbol actual ya no tienen ...
La posición de diez, enganche, creativo, lleva años estando en peligro de extinción. Cada vez son menos los jugadores que cumplen perfectamente con el perfil de esta posición.
Algunos dicen que han dejado de existir porque en el acelerado futbol actual ya no tienen cabida. Cuando en realidad me parece que han dejado de existir porque cada vez hay menos jugadores con ese talento.
Y este fin de semana se retiró un jugador que enalteció como pocos esa famosa posición de enganche.
Juan Román Riquelme, a sus 36 años de edad, decidió colgar los botines. Un futbolista que con base en su visión dentro del campo y gracias a su talento marcó una época.
Era una delicia verlo jugar, pocos como él para darle la pausa necesaria a un avance. Difícil recordar a alguien que pisara tan bien la pelota y que se atreviera a hacer un túnel sin importar el rival o el escenario.
Tenía un guante en los zapatos. Cada tiro libre era una amenaza para el rival, porque ponía el balón donde quería, hacía cambios de juego precisos y cada uno de ellos era un auténtico pase de gol.
Sin duda alguna Román ha sido uno de los futbolistas más talentosos que me ha tocado ver.
No faltaron sus detractores que algún día se atrevieron a cuestionar su carácter. Hasta lo llegaron a criticar por tener una tímida personalidad.
Es cierto, nunca le gustaron los reflectores, no fue un jugador mediático que se dedicara a pasear por los estudios de televisión. Todo lo contrario, mientras más alejado estuviera de las cámaras y los micrófonos, él se sentía más cómodo.
Pero en la cancha siempre me pareció una barbaridad tacharlo de pecho frío, como dicen en Argentina.
Se cargó al hombro al Boca Juniors en cualquier cantidad de torneos, clásicos y finales. Se encargó de llevar a un modesto Villarreal hasta la semifinal de la Champions. Encaró a Van Gaal por nunca ponerlo en su posición natural. Y por si fuera poco, brilló en los Olímpicos de 2008 cuando ayudó a la albiceleste a conseguir la medalla de oro.
Si todo esto no es suficiente para destacar su personalidad como futbolista, entonces no entiendo qué le faltó.
Román le deja al futbol cualquier cantidad de maravillas en un terreno de juego. Desde el túnel que le hizo a Yepes en un clásico hasta el ascenso recién logrado con su amado Argentinos Juniors.
Será difícil encontrar otro jugador de las características de Román, por eso siempre recordaremos a este jugador como el que veía la cancha de la Bombonera como el patio de su casa. El amado por la afición xeneize, el que encontró en
Martín Palermo a su mejor socio. Ese que fue, es y será siempre admirado por los jugadores más grandes que ha tenido este maravilloso deporte.
Gracias por todo y tanto Juan Román Riquelme. Mucho éxito en lo que emprendas a partir de ahora.
