Por siempre Cuauhtémoc
Es tiempo de reconocer tu brillante trayectoria como seleccionado y elogiar lo mucho que nos diste a nosotros los mexicanos, que tanto adoramos este maravilloso deporte. Siempre portaste dignamente el número diez; fuiste ese jugador que siempre marcó diferencia. Tu ...
Es tiempo de reconocer tu brillante trayectoria como seleccionado y elogiar lo mucho que nos diste a nosotros los mexicanos, que tanto adoramos este maravilloso deporte.
Siempre portaste dignamente el número diez; fuiste ese jugador que siempre marcó diferencia. Tu visión de campo, tu inteligencia para jugar, tu contundencia frente al arco y tu carácter siempre te distinguieron como un futbolista de esos que no se encuentran en cualquier lado.
Hoy todos, cada uno a su estilo, te agradeceremos, Cuauhtémoc Blanco, por tantas satisfacciones.
No sé cuánto tiempo pasará para volver a encontrar otro jugador como tú, pero lo que me deja tranquilo es que yo fui de los privilegiados que te vio jugar.
A mí nadie me contará el día de mañana todo lo que hiciste dentro del terreno de juego. Fui testigo de tus goles en mundiales, festejé en grande aquel gol contra Brasil en la final de la Copa Confederaciones, aplaudí y sigo vibrando con aquella obra de arte ante Bélgica en el Mundial de Francia 1998.
Sufrí cuando Elcock te fracturó, me dolió cuando anunciaste que no volverías a la Selección, me frustré cuando los árbitros te hacían la vida de cuadritos.
Al final todo esto quedará como un maravilloso recuerdo de que tuve el privilegio de gozar con tu talento.
Nunca he visto en México un tipo tan inteligente con el balón en los pies. Tenías la gran virtud de saber qué hacer con el balón antes de recibirlo. Siempre fuiste un tipo descarado ante los rivales y para esto basta recordar la cuauhtemiña en pleno Mundial de Francia contra Corea del Sur.
Me consta que no sólo en la cancha eras un tipo fuera de serie, también fuera de ella.
Como líder, siempre buscabas que tus compañeros estuvieran bien. En cada concentración te encargabas de poner el buen ambiente con cada una de esas puntadas que te hacían una persona distinta.
Algo que nunca dejaré de valorarte es la sencillez y humildad que tienes. A pesar de la fama y el dinero nunca has olvidado tus raíces. Orgullosamente recuerdas el barrio donde naciste, además de que siempre te has encargado de que los tuyos estén bien y no les falte nada.
Mas allá del equipo que representaste, hoy te debemos dar las gracias por haber sido un seleccionado que siempre asumió responsabilidades y que, con mucho carácter, salió adelante en cada uno de los compromisos. Siempre te recordaremos como ese futbolista capaz de inquietar a los rivales y con el carácter suficiente de absorber la presión del equipo en un momento caótico.
Por supuesto que nunca olvidaremos lo mucho que influiste para que México lograra clasificar a los mundiales de Corea-Japón 2002 y el de Sudáfrica 2010.
Ahora sólo te pido que hoy disfrutes de los aplausos; recibe de la mejor manera la ovación de la gente que tanto te admira y nunca te olvides de que tú serás por siempre un personaje fundamental en la historia del futbol mexicano.
Gracias, Cuauhtémoc Blanco.
