Una aventura portuguesa
Después de tomar un vuelo a Lisboa, manejamos 300 kilómetros al norte de Portugal para llegar a Porto. Hacemos escala en esta parte del continente europeo para visitar a Diego Reyes y Héctor Miguel Herrera, dos jugadores que han tenido que batallar mucho para poderse ...
Después de tomar un vuelo a Lisboa, manejamos 300 kilómetros al norte de Portugal para llegar a Porto. Hacemos escala en esta parte del continente europeo para visitar a Diego Reyes y Héctor Miguel Herrera, dos jugadores que han tenido que batallar mucho para poderse ganar un lugar en el equipo lusitano. Caminando por el centro de la ciudad tocamos este tema con el exfutbolista de América, quien considera que esa etapa ha sido la peor que ha vivido en su corta carrera como futbolista.
El verse lejos de la familia, viviendo en un hotel sólo con Héctor Herrera, sin saber el idioma y con la frustración de no entender por qué ni siquiera tenia cabida en el primer equipo. Lo llevaron a vivir días llenos de tristeza e impotencia.
A los dos meses de haber llegado encontró casa y llegó su mamá para acompañarlo. Hoy vive sólo con ella. Se acompañan a todos lados. Más que ser madre e hijo son dos buenos amigos que disfrutan de esta aventura por Portugal.
Diego ya está adaptado a este nuevo estilo de vida, caminando por la calle recibe el reconocimiento de la gente, que le externa su confianza y están convencidos de que muy pronto será el pilar del Porto.
No ha perdido la sencillez que siempre lo ha caracterizado, desde que sale del entrenamiento se da tiempo para repartir autógrafos. Sigue siendo ese chavo noble, centrado y realista. Sabe muy bien que aún no ha ganado nada y que si quiere hacer una historia de muchos años en el futbol de Europa tendrá que seguir trabajando.
Aprovechando el tiempo, nos reunimos también con Héctor Miguel Herrera, este peculiar personaje que creció como la espuma y que muy rápido encontró la salida del futbol mexicano.
Se le presentó la oportunidad de venir al futbol de Europa y hoy está completamente adaptado al ambiente y forma de vida. Es de los primeros en llegar a desayunar al club, entrena al máximo y una vez terminada la sesión de trabajo vuelve a casa para disfrutar la tarde con sus dos amores. Su hijo David y su esposa Shantal.
Está siempre al pendiente de lo que pasa con el Pachuca, su exequipo, por supuesto que no pierde de vista lo que sucede con la selección mexicana y muere de ganas porque sea 9 de mayo y así conocer la lista de convocados para la Copa del Mundo.
A pesar de lo muy rápido que ha sido su evolución como jugador profesional, mantiene esa forma de ser tan amigable. En su trato es humilde y puedes percibir las ganas que tiene de trascender.
Hoy quiere hacer historia en el futbol portugués, pero sueña con el día de mañana jugar en Inglaterra.
Aquel niño que estuvo lejos de ser futbolista por tener que ir a Estados Unidos con su papá para trabajar y ayudar a su familia, hoy camina por las playas de Porto como un padre responsable, reconocido por la gente como un futbolista exitoso y siempre mostrando la sencillez que lo hace todavía más grande.
Aquí, termina nuestra aventura por Europa, donde pudimos comprobar lo mucho que ha madurado Javier Aquino, donde pudimos constatar que Giovani está viviendo el mejor momento personal y deportivo, donde Diego Reyes nos mostró todo el sacrificio que ha hecho con tal de cumplir el sueño de jugar en Europa y donde Héctor Miguel Herrera demuestra que tiene madera para asumir retos importantes.
