Proyectos sin forma

Con la finalización de la última jornada de la Liga MX se han completado ya ocho fechas del campeonato y, tras nuevos resultados negativos, dos técnicos más fueron cesados: Roberto Hernández y Hernán Cristante no siguen más al frente de Morelia y de Toluca, ...

Juan Carlos Veraza

Juan Carlos Veraza

El deporte por nota

Con la finalización de la última jornada de la Liga MX se han completado ya ocho fechas del campeonato y, tras nuevos resultados negativos, dos técnicos más fueron cesados: Roberto Hernández y Hernán Cristante no siguen más al frente de Morelia y de Toluca, respectivamente.

Con sus despidos se suman seis cambios en la dirección técnica en lo que va del Clausura 2019. Eso significa que, llegando al ecuador del certamen, el 33% de los entrenadores que comenzaron el campeonato se han quedado sin empleo. Un altísimo número tomando en cuenta todo lo que falta para finalizar la fase regular.

No siempre sucede algo así, pero es común que ocurra. Cuando los directivos viven en la inmediatez, buscando resultados casi instantáneos, recurren a cambiar de técnico rápidamente; tratando, de esa manera, apaciguar a los impacientes aficionados que se desesperan fácilmente. Hoy más que nunca esto es evidente, en la era de las redes sociales y de tantos programas de análisis en los que se desmenuza hasta el último detalle de lo que sucede con cada equipo; el pulso de la afición y de los analistas tiene un peso mayor que en el pasado.

Si además se toma en cuenta que vivimos en la época de los torneos cortos, esto trae consigo todavía menos capacidad a soportar los proyectos que ellos mismos visualizaron y construyeron. La presión por calificar es mayor cuando únicamente tienes 17 jornadas para ubicarte entre los ocho mejores de la tabla general, una serie de malos resultados es suficiente para dar un cambio de timón, esperando que en unas semanas las cosas den un giro; situación que, en ocasiones, ocurre, pero manejarse bajo esa premisa no suele ser positivo.

Lo cierto es que este acelerado mundo de cambios constantes no es beneficioso para el espectáculo, y los mismos aficionados, que anhelan que su equipo preferido sea exitoso y presionan por ese cambio, reciben, en muchas ocasiones, un producto defectuoso.

Sin entrar al debate de si la Liga MX es pareja o irregular, no se puede negar que el nivel futbolístico no es el que me gustaría ver. No tengo duda de que la razón principal por la que se dificulta ver tantos buenos partidos como nos gustaría tiene que ver con los constantes cambios de semestre a semestre, aunado a la mentalidad del borrón y cuenta nueva que manejan los directivos, misma que perjudica el producto.

Es imposible esperar que se ofrezca un producto de alta calidad si de manera recurrente los planteles son modificados y, peor aún, si uno de los arquitectos principales de armar ese grupo de futbolistas dura tan poco al frente del mismo. Con la llegada de un nuevo estratega, todo lo que se trabajó en la pretemporada se puede ir fácilmente por la borda.

Sé que existen decisiones ineludibles, que hay proyectos insostenibles, pero los torneos cortos aceleran en muchas ocasiones las cosas, al no permitir que el proyecto tome forma y que en la cancha se puedan ver los frutos del mismo.

Temas: