¡Felicidades!

Misión cumplida con honores, así es como hay que calificar al Abierto Mexicano 2021. Uno de los grandes eventos deportivos que se organizan en nuestro país llegó a un fantástico fin el pasado sábado, con la final entre Alexander Zverev y Stéfanos Tsitsipás. A ...

Juan Carlos Veraza

Juan Carlos Veraza

El deporte por nota

Misión cumplida con honores, así es como hay que calificar al Abierto Mexicano 2021. Uno de los grandes eventos deportivos que se organizan en nuestro país llegó a un fantástico fin el pasado sábado, con la final entre Alexander Zverev y Stéfanos Tsitsipás. A pesar de las adversidades que cualquier comité organizador de torneos o ligas deportivas enfrenta en un mundo que lleva más de un año de pandemia, Raúl Zurutuza y todo su gran equipo en Mextenis lograron sacar adelante la edición 28 del torneo de tenis más importante de Latinoamérica.

Obvio no fue sencillo lograr el cometido, enfrente había obstáculos, pero la experiencia permitió un evento del más alto nivel (algo que ya es una costumbre en Acapulco); ratificando por qué los tenistas regresan cada año y la gran mayoría de los mejores de la ATP ya ha disputado el Abierto Mexicano por lo menos una ocasión.

A pesar de que, debido a la pandemia, los planes para disputar este año el torneo en las nuevas instalaciones que se anunciaron durante la edición de 2020 tuvieron que ser modificados, nada evitó que, igual que en las 27 ocasiones anteriores que México albergó el certamen, con su conclusión el sábado, llegara el acostumbrado final feliz.

Para lograrlo, Zurutuza y su equipo trabajaron a marchas forzadas para garantizar la salud y seguridad de los involucrados, incluyendo, por supuesto, al público. Todas las medidas implementadas funcionaron a la perfección, permitiendo la tranquilidad de los jugadores, que así se pudieron dedicar a deleitarnos con lo que hacen en la cancha.

La confianza que quienes trabajan en Mextenis han generado entre los tenistas a través de los años permitió que algunos de los mejores exponentes de la ATP decidieran venir (en lugar de jugar en Dubái, por ejemplo). Ninguno de ellos dudó en hacerlo, los que ya habían visitado el puerto guerrerense se han enamorado del torneo y los que lo hicieron por primera vez seguramente volverán; esto sin importarles la situación complicada que nuestro país vive a causa de covid-19.

En Acapulco se ha dado, desde hace años, una perfecta combinación entre un hermoso y paradisiaco lugar, con una organización de primera, que trae como resultado un torneo de enorme categoría, así como la garantía a los jugadores de recibir un trato a la altura de los mejores certámenes ATP del planeta. El que terminó hace unos días se suma a esa lista de exitosos torneos, con partidazos y el espectáculo garantizado para los espectadores en vivo y para quienes lo vieron en casa. Sin importar las circunstancias, la edición 28 del Abierto Mexicano fue un rotundo éxito. Felicidades a mi querido Raúl Zurutuza y a su grupo de colaboradores en Mextenis, por demostrar, una vez más, que en México las cosas se pueden hacer muy bien.

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