Enhorabuena por los Tigres

Algunos de los mejores recuerdos que tengo como aficionado al deporte los viví en el Parque del Seguro Social. Como joven seguidor de los Tigres capitalinos que ya sentía una enorme pasión por el beisbol, compartí con mis hermanos y mi papá momentos extraordinarios que ...

Juan Carlos Veraza

Juan Carlos Veraza

El deporte por nota

Algunos de los mejores recuerdos que tengo como aficionado al deporte los viví en el Parque del Seguro Social. Como joven seguidor de los Tigres capitalinos que ya sentía una enorme pasión por el beisbol, compartí con mis hermanos y mi papá momentos extraordinarios que me acompañarán por siempre.

No voy a olvidar ese precioso uniforme a rayas que lucían mis jugadores favoritos, y los momentos de humor, cortesía de Chacho, la simpática mascota del equipo que le daba un gracioso plus a la experiencia de visitar el inmueble de la avenida Cuauhtémoc.

Los Tigres fueron primordiales en el gusto que tengo por el beisbol porque, a pesar de su tardanza en darme la satisfacción de verlos campeones, nunca disminuyó mi interés en ellos. Ir al estadio a ver la llamada Guerra Civil siempre fue una experiencia única pues, aunque la rivalidad era muy grande, nunca rebasó los límites de un antagonismo meramente deportivo: el ambiente en la tribuna era especial.

El equipo fundado por don Alejo Peralta se convirtió en estandarte de la Liga Mexicana de Beisbol gracias a los éxitos en el diamante y a las pasiones que despertaba entre sus aficionados. En muy poco tiempo, tras su aparición en el máximo circuito, ya era una franquicia modelo, todo un referente del organismo.

Por ello la noticia de su desaparición representó un tremendo golpe; su propietario, el ingeniero Carlos Peralta, dio a conocer su salida de la liga por diferencias irreconciliables, primordialmente por la falta de oportunidades otorgadas a los jugadores nacidos en nuestro país. La franquicia sería vendida, pero no así el nombre ni los colores, por lo que, tras 62 años de existencia, la campaña 2016 sería la última de su historia.

Este anuncio me entristeció profundamente, no puedo esconder los sentimientos que me generan los Tigres (aunque debido a mi trabajo debo mantenerme objetivo e imparcial), todos los que estamos en el negocio fuimos aficionados antes que otra cosa, como niños aprendimos a disfrutar del deporte, principalmente gracias a lo hecho por nuestros equipos e ídolos.

Con su adiós, la liga mexicana perdía una parte muy relevante de su historia, al mismo tiempo que a la rivalidad más ilustre del circuito veraniego. Quedaría un hueco imposible de tapar, sin reducir lo que puedan aportar otras instituciones.

Afortunadamente todo quedó en anécdota. El domingo se informó la esperada venta, pero en la conferencia de prensa también se supo que en la transacción se incluyó todo lo referente al equipo. Esto significa que la novena que hoy llama a Cancún como casa podrá seguir escribiendo más páginas en su paso por el beisbol nacional.

Enhorabuena a quienes han decidido apostar por los Tigres (entre ellos a la leyenda Fernando Valenzuela), y que han pensado que valía la pena salvarlos. Qué gusto que también el ingeniero Peralta comprendió el significado de esta decisión para tantas personas.

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