Año de madurez

Se dio un hecho histórico en la NFL, tras siete semanas de actividad, un total de cinco equipos se mantienen sin derrota, todos con marca de seis ganados y hasta el momento alzando la mano como grandes favoritos para estar en la postemporada de enero próximo. Uno de esos ...

Juan Carlos Veraza

Juan Carlos Veraza

El deporte por nota

Se dio un hecho histórico en la NFL, tras siete semanas de actividad, un total de cinco equipos se mantienen sin derrota, todos con marca de seis ganados y hasta el momento alzando la mano como grandes favoritos para estar en la postemporada de enero próximo.

Uno de esos equipos es Cincinnati, franquicia que generó algunas dudas sobre sus posibilidades de hacer algo importante en este 2015, principalmente, por su discutido, pero ganador quarterback Andy Dalton, que desde su llegada a la liga hace cuatro años ha sido capaz de calificar a los suyos en cada temporada, pero que no ha podido conseguir ningún triunfo en playoffs.

Es cierto que Dalton ha sido propenso a cometer en los juegos grandes los errores que ha evitado durante la parte regular de la competencia, factor por el que ha sido tachado de un jugador al que le pesan los escenarios de mayor presión. Difícil discutir ante esta evidencia, pero, también es cierto que son pocos los jugadores en su posición que han podido ganar tantos partidos durante su periodo en la liga.

Ahora parece que está alcanzando la madurez necesaria para dar un salto de calidad en su juego, situación que está afectando positivamente el accionar de la ofensiva, unidad que dependía demasiado del ataque terrestre y también de lo que hacía la defensiva. Antes se le pedía manejar las cosas, sin tener la responsabilidad de ser el arma principal, cosa que ha cambiado con el paso de las semanas, el entendimiento del plan de juego del coordinador Hue Jackson le ha dado otra dimensión a lo que hace en el emparrillado, por lo que hoy Cincinnati promedia casi 411 yardas por juego, tercer lugar de toda la liga.

El crecimiento de su quarterback, es la principal razón del éxito del equipo dirigido por Marvin Lewis, ya que esto le ha quitado responsabilidad a la pareja de corredores Gio Bernard y Jeremy Hill, que han combinado su talento con Dalton para dar estabilidad a la ofensiva. Esto ha propiciado el mejor aprovechamiento de las principales armas en el juego aéreo, el receptor A.J. Green y el ala cerrada Tyler Eifert.

Claro que el trabajo de la línea ofensiva es para destacar, abriendo huecos para los corredores y otorgando a su mariscal de campo el tiempo necesario para encontrar a talentosos objetivos. En general el ataque ha dejado de ser la parte que genera cuestionamientos, para convertirse en la fuerza de una franquicia que se encuentra con marca de 6-0 por primera ocasión desde 1988, última ocasión en que jugaron en un Súper Tazón y para que esto esté sucediendo, Dalton ha sido la clave.

Obvio que hasta ahora no han ganado ni siquiera su división, y falta mucho para decir que él ya está al nivel de los considerados quarterbacks de élite, para ello tendrá que dejar atrás las derrotas en postemporada. Sin embargo, lo mostrado luego de seis partidos, me hace pensar que este podría ser el año en que lo logre.

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