Rey de Europa

Tuvo que pasar más de una década para que el Real Madrid volviera a ser el monarca en Europa en futbol. Doce largos años para que el equipo más ganador de la historia alzara un trofeo, que en el pensamiento de los madridistas siempre les ha pertenecido. No hay club en ...

Juan Carlos Veraza

Juan Carlos Veraza

El deporte por nota

Tuvo que pasar más de una década para que el Real Madrid volviera a ser el monarca en Europa en futbol. Doce largos años para que el equipo más ganador de la historia alzara un trofeo, que en el pensamiento de los madridistas siempre les ha pertenecido.

No hay club en el Viejo Continente que supere lo logrado por el Madrid en el torneo de clubes más famoso del mundo. Es un equipo que desde el inicio del certamen, en 1955, dejó su huella bien marcada en las ilustres páginas de la entonces Copa de Campeones, ganando las primeras cinco ediciones de la mano de don Alfredo Di Stéfano.

Con el paso del tiempo, ser el mejor equipo europeo se transformó en una especie de obsesión, que fue fortalecida por el hecho de que, tras ganar su sexta corona en 1966, tuvieron que pasar 32 años para la llegada de la séptima, con el famoso gol de Pedja Mijatovic a la Juventus en la Arena de Ámsterdam. Ganarían otras dos ediciones en los siguientes cuatro años, pero de forma curiosa les llegaría otra larga racha sin triunfos en la ahora llamada Liga de Campeones.

Durante todo este tiempo han pasado por el Santiago Bernabéu algunas de las estrellas más importantes del futbol, jugadores que eran o son figuras de las principales selecciones del mundo vistieron la camiseta blanca sin lograr el objetivo principal de cada temporada.

Muchos técnicos de reconocida capacidad lo intentaron infructuosamente, Fabio Capello y hasta José Mourinho fracasaron en el intento.

Distintos presidentes gastaron millones de euros anualmente en la búsqueda de esa especie de Santo Grial del futbol europeo y no llegaba ese ansiado momento de tener el trofeo en las vitrinas del club.

Hasta el partido del pasado sábado en Lisboa, con el dramático triunfo obtenido ante el Atlético de Madrid. Victoria que permite romper con 12 años de frustraciones y que también permite soñar con una nueva gran época al frente del futbol en Europa. Para lograr el objetivo hubo decisiones fundamentales, una vez que la campaña 2012-13 terminó lejos de lo esperado. Ninguna más importante que terminar la relación con el polémico técnico portugués José Mourinho, etapa que será recordada más por las polémicas que por los buenos resultados. Momento en el que se rompieron las relaciones entre varios jugadores importantes y el técnico, dejando una pésima imagen, no apta de una institución de ese nivel.

Florentino Pérez, presidente del club, eligió a Carlo Ancelotti como sucesor de Mourinho, y como lo escribí en mi columna del 14 de agosto de 2013, era justo lo que necesitaba el Madrid. El italiano, además de ser un ganador probado, permitió una suave transición en la que de nueva cuenta el protagonismo fue de los futbolistas y no del entrenador, que a su vez logró conformar un grupo tanto sólido como unido.

Esto fue evidente fuera de la cancha, así como adentro. Sin tantas palabras y sí con hechos, ha hecho olvidar rápido a su antecesor, regresando al Real Madrid al sitio que todo madridista cree que es el suyo, rey de Europa.

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