Factura
Después de ver el deficiente rendimiento arbitral en las cuatro últimas jornadas del Apertura 2017, así como el dejar de figurar en competencia internacionales, como el no asistir a Copa Confederaciones, en Copa Oro, no obstante de la participación de tres silbantes y ...
Después de ver el deficiente rendimiento arbitral en las cuatro últimas jornadas del Apertura 2017, así como el dejar de figurar en competencia internacionales, como el no asistir a Copa Confederaciones, en Copa Oro, no obstante de la participación de tres silbantes y no llegar a fase de semifinal o final, y ahora no asistir al próximo Mundial Sub 17 a celebrarse en la India, a pesar de que participó Luis Enrique Santander en la eliminatoria de Concacaf celebrada en Panamá de dicha categoría, considero que el futbol y el mismo arbitraje le están pasando factura a los empleados federativos, pues desde que llegaron a la Federación han tenido injerencia en la Comisión de Árbitros, ya que al nombrar y contratar al encargado de los silbantes, el presidente de la FMF considera que están supeditados a sus órdenes. Fue así como vimos imponerle al profesor Arturo Yamasaki (que en paz descanse) la brillante “ideota” del ordenador para designar a los árbitros que después tuvieron que desechar.
Además, cuando nombran a los sucesores para la susodicha comisión, el señor Aarón Padilla, siguiendo con Rafael Mancilla y terminando hasta hace dos meses con Héctor González Iñárritu, los cuales no tiene la más remota idea de lo que es el arbitraje, incluso surgiendo otra gran “ideota” (lo digo por el tamaño) de recomendar a los árbitros que fueran “facilitadores de juego” y que sus honorarios fueran acorde a su rendimiento al no sancionar muchas faltas y usar pocas tarjetas. ¡Hágame usted el favor!
Además, tuvieron que aceptar a personas en el área técnica que no tienen el nivel para ser los instructores del arbitraje mexicano. Y tan no lo tienen, que tuvieron que traer en infinidad de ocasiones a Ronald Gutiérrez y Rodolfo Sibrián de Concacaf, a los españoles José María García Aranda y Fernando Tresaco, incluido el uruguayo Ernesto Filippi, los cuales no aportaron absolutamente nada, ya que sigue en una tremenda mediocridad el arbitraje mexicano, sin olvidar que cuando lo tuvieron y que pudo aportar en la capacitación e instrucción, los líderes de la AMA lo corrieron, mostrando nulos escrúpulos morales, ya que ellos mismos lo buscaron para hacerse cargo del área técnica a Edgardo Codesal, pero como empezó a imponer disciplina no les pareció, así que ahora, con la llegada de Arturo Brizio, sería interesante que los empleados federativos, dueños, presidentes de clubes y los árbitros entiendan que se tiene que trabajar con esa plantilla que heredó y, como tal, tendrá que sacar avante los torneos del futbol mexicano en todas sus divisiones, pues no hay más, porque formar un árbitro no es hacer un bolillo o un panqué.
