No todo es tecnología
En el campo de la ciencia y la tecnología, en el deporte, hay noticias que lo llevan a uno de asombro en asombro, como la detección de la explosión de una estrella ocurrida hace 4,500 millones años, mojón correspondiente al nacimiento de nuestro planeta, y que en 100 ...

Arturo Xicoténcatl
El espejo de tinta
En el campo de la ciencia y la tecnología, en el deporte, hay noticias que lo llevan a uno de asombro en asombro, como la detección de la explosión de una estrella ocurrida hace 4,500 millones años, mojón correspondiente al nacimiento de nuestro planeta, y que en 100 segundos, según los astrónomos, emitió la colosal energía que el Sol va a liberar en los próximos diez mil millones de años que le restan de vida. Me parece que el físico George Gamow hace una humorada en El País de las Maravillas, con su famoso señor Tompkins. En una conferencia, una mujer expresa, muy preocupada: “¡Diez mil millones años de vida le restan al Sol?, Ay, por un momento creí que había dicho cinco mil millones…”. No deja de sorprender que los módulos espaciales diseñados para viajar a Júpiter o Saturno sean dirigidos hacia el centro del sistema solar en persecución de Venus y Mercurio, y retornen cerca de la Tierra, con el fin de que desarrollen una velocidad cercana a los 200 mil km en una hora con la atracción gravitacional, porque no hay combustible ni dinero para darles ese empuje. O que hoy, con el auxilio de la tecnología, acaso deberíamos señalar primero el entorno, un par de niños de diez años se gradúen en algo tan difícil como la maestría internacional de ajedrez, cuando hay miríadas y miríadas de hombres que persiguen y se esfuerzan por ese título con la persistencia y el mismo resultado que Sísifo.
Las computadoras le han dado al hombre una herramienta de una rapidez inimaginable en profundidad y tiempo en el cálculo científico, matemático, físico, geométrico, artístico, bélico, financiero. Hoy basta un click en la computadora para que en menos de un segundo el módulo desentrañe todos los enigmas que contiene una variante de ajedrez, con exactitud sideral, muy superior a la de un monarca mundial o prestigiosos jugadores de élite.
Pero en la ciencia, como en el deporte o el arte, no todo es consecuencia de la tecnología. En Europa y algunos países de Asia o Estados Unidos brotan talentos por racimos en el campo de los 64 escaques. ¡Qué sucede en América Latina, en Argentina, Brasil, aquí en México, y otros países de otros continentes, qué sucede con los talentos y por qué no alcanzan los mismos niveles competitivos en ajedrez e incluso en otras actividades deportivas?
Podríamos condensar el entorno, la metodología, la capacidad económica. Los entrenadores de AL están fallando en lo que creen saber, más que en la incapacidad de trasmitir conocimientos; y en este riel en forma paralela podría añadirse las ideas tan peregrinas o retrasadas que circulan en algunos núcleos políticos o medios de comunicación con el énfasis y volumen que se da a algunas actividades con más sentido comercial que con repercusión y trascendencia social-deportiva.