Niekerk, con la mira en el RM

La fotografía de los 400 m planos que captó el punto culminante del ingente esfuerzo del estadunidense Otis Davis, a la izquierda, y Carl Kaufmann, de la República Federal de Alemania, a la derecha, justo al cruzar la línea de meta, viajó y estampó en las portadas y ...

Arturo Xicoténcatl

Arturo Xicoténcatl

El espejo de tinta

La fotografía de los 400 m planos que captó el punto culminante del ingente esfuerzo del estadunidense Otis Davis, a la izquierda, y Carl Kaufmann, de la República Federal de Alemania, a la derecha, justo al cruzar la línea de meta, viajó y estampó en las portadas y principales páginas de los diarios del mundo. Dos atletas, por vez primera en la historia del atletismo olímpico, habían roto el muro de los 45 segundos en la vuelta a la elipse. Sucedió en Roma, el 6 de septiembre de 1960, en la electrizante final de los Juegos Olímpicos. El acontecimiento fue uno de los temas centrales. Ambos cronometraron 44.9 y el sistema electrónico empleado para resolver el empate fue de 45.07 contra 45.08; apenas una 1/100 de segundo de diferencia, imperceptible al discernimiento del ojo humano. La foto presenta a Davis con el rostro girado a su hombro izquierdo y observando a su adversario blanco vestido de blanco.

Cinco años atrás, durante los Juegos Panamericanos de México, otro estadunidense de raza negra, Lou Jones, había arañado los 45 segundos al recorrer y ganar el oro en 45.4, récord mundial.

Los 400 m lisos es una prueba de la más atractiva del atletismo. Se le relaciona con el doble diaulio y los 600 pasos del mítico Hércules, creador de los Juegos Olímpicos de la antigüedad. Grandes éxitos de los atletas estadunidenses y el desafío que proyecta la distancia la cargaron de singular magnetismo. Otis Davis, nacido el 12 de junio de 1932, en Tuscaloosa, Alabama, fue preparado en Oregon por el famoso Bill Bowerman, quien fuera cofundador de las zapatillas Nike; la correcta pronunciación es Niké, no naik, sino Niké, la diosa alada de la victoria en la mitología griega. Roto un récord en forma simultánea aparece el mismo desafío con otro ropaje. Muchísimos objetivos imposibles se convierten posibles ante la voluntad de lucha y tenacidad del hombre.

En 1968, durante los JO de México, Lee Evans se convirtió en el primero en romper el muro de los 44 segundos al cronometrar 43.86 en aquel memorable 18 de octubre; su compatriota Larry James lo emuló en la proeza al lograr la medalla de plata en 44.97. Veinte años más tarde, Butch Reynolds, en la mítica pista de Letzigrund, en Zúrich, señaló 43.29, asombroso en aquel 17-08-1988. En Sevilla, Michael Johnson, el 26-08-1999, disparó el RM a 43.18.

La hazaña de los JO de Río de Janeiro 2016 se produjo en los pies alados del sudafricano Wayde Van Niekerk, quien, entrenado por una mujer de 74 años, marcó 43.03. Este crono es el objetivo de Niekerk, quien, en admirable fortaleza y rapidez, es el primero del mundo en correr los 100, los 200 y 400 m en menos de 10”, 20” y 44”.

En 2017 se lesionó la rodilla derecha en un partido de Rugby. El covid, que retrasó los JO de Tokio, le favorece en su rehabilitación.

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