Fred Lebow vive en NY
Miles de hombres y mujeres esperan con ilusión y alegría, la mudanza de las estaciones, con la mente puesta en la llegada del primer domingo de noviembre. El viento del otoño sopla, las hojas doradas caen y se arremolinan alrededor del pedestal de la estatua de bronce. ...

Arturo Xicoténcatl
El espejo de tinta
Miles de hombres y mujeres esperan con ilusión y alegría, la mudanza de las estaciones, con la mente puesta en la llegada del primer domingo de noviembre. El viento del otoño sopla, las hojas doradas caen y se arremolinan alrededor del pedestal de la estatua de bronce. El brazo derecho en ángulo, la mano a la altura de la cintura. El brazo izquierdo en escuadra y la cabeza, tocada por la gorra deportiva, inclinada con los ojos atentos a la lectura del cronómetro. Cada año, la estatua se lleva de Central Park a la Calle 67 Oeste cerca de la meta del más populoso maratón del mundo. Es la figura de Fred Lebow (3 de junio de 1937, Arad, Rumania – 9 de octubre de 1994, NY), alma y espíritu del maratón de Nueva York, ciudad emblema de esfuerzo y universalidad. Ninguno con tanta repercusión internacional.
Aquel 13 de septiembre de 1970, Fred Lebow ocupó el sitio 45 con un registro de 4:12.09. Fue uno de los 55 corredores de un total de 127 participantes, que le dieron varias vueltas al Park Drive en Central Park. El triunfador fue Gary Muhrcke en 2:31.38. El esfuerzo, la idea de Lebow, la semilla estaba sembrada. Seis años después, el recorrido se modificó y abarcó los cinco condados de NY con salida en el puente de Verrazano Narrows en Staten Island y los barrios de Brooklyn, Queens, el puente de Queensboro, isla de Manhattan, La Gran Manzana, la Primera Avenida, el Bronx, la Quinta Avenida y la meta en Central Park.
En 1989, le detectaron cáncer y falleció cinco años más tarde. Se despidió, tras cumplir 60 años, corriendo el maratón de NY en 1992, al lado de la noruega Grete Watiz, nueve veces ganadora en NY. Ambos cronometraron 5:32.35. Se fundieron en conmovedor abrazo. Fue también el último maratón de Waitz, quien falleció de cáncer en abril de 2011 a la edad de 57 años.
El domingo anterior concurrieron 52,812 maratonistas. Triunfó por segunda ocasión, el keniano Geoffrey Kamworor en 2:08.13, 2º. Albert Korir, Kenya, 2:08.36. 3º; Girma Bekele Gebre, Etipoía, 2:08.38. La keniana Joyciline Jepkosgei, de 25 años, en su primera carrera oficial de maratón, dominó en 2:22.38. 2º. Mary Keitani, quien buscaba su quinta corona, Kenya, 2:23.32. 3º. Ruth Aga, Etiopía, 2:25.51. Ambos vencedores, poseedores de las plusmarcas mundiales de medio maratón, recibieron 100 mil dólares de premio. Impresionó la potencia y rapidez, cambió de 180 a 192 zancadas por minuto de Kamworor en el km 38. Al llegar recibió la felicitación del celebérrimo Eliud Kipchoge, su compañero de equipo.
El maratón de NY, reunión de razas, credos, nacionalidades, presenta una pluralidad de significados, dinero, desafío, salud, el placer de correr, entre ellos, uno el que expresó el visionario Fred Lebow: “Pocas cosas en la vida coinciden con la emoción de un maratón”.