Aquellos personajes de cartón...
El espíritu se inunda de sorpresa, estupor e invita a la reflexión. En el video, Manuel Youshimatz, medallista olímpico en ciclismo, es abofeteado. El aspecto descriptivo de la escena y el significado de las palabras no son el propósito de las siguientes líneas, sino ...

Arturo Xicoténcatl
El espejo de tinta
El espíritu se inunda de sorpresa, estupor e invita a la reflexión. En el video, Manuel Youshimatz, medallista olímpico en ciclismo, es abofeteado. El aspecto descriptivo de la escena y el significado de las palabras no son el propósito de las siguientes líneas, sino otro, que ya hemos tocado, bajo otro o el mismo enfoque. Tras la divulgación ha sido cesado por el gobierno estatal de Puebla de la dirección del Instituto del Deporte.
El deporte de México toma la figura de las caricaturas de Abel Quezada: personaje de cartón enhiesto con un palo en la espalda. Se ha creado en nuestro país un sistema deportivo artificial. Una expresión de aplauso, de ruido y un olvido total del valor formativo. En una esfera, reducida al golazo y al golazazo y en la otra, en la olímpica, al medallismo y en ambas, bajo la idea de nuestro entorno social de que lo más importante es el dinero se ha omitido la preparación académica, integral.
La consecuencia de este sistema no es otro que el de personas con dinero y sin valor cultural ni educacional. El error parte de algo archisabido: en los albores de este nuevo siglo, el gobierno e instituciones deportivas no han definido qué es lo queremos con el deporte.
La mayoría de los países fomenta el deporte por su enorme valor formativo, porque repercute favorablemente en la sociedad. Decenas de universidades en Estados Unidos, Canadá y Europa conceden becas de estudio en correspondencia a la calidad del deportista.
En México el gobierno da dinero a la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte y el propósito central, no escrito, son las medallas. La Conade da becas económicas —no de estudio— a los medallistas, niños, jóvenes y adultos. Otorga premios en efectivo a los entrenadores que aportan medallas.
El punto focal es dinero y más dinero. Medallismo y espectáculo mediocre. En la Olimpiada Nacional el leit motiv son las becas económicas. No pensamos en nada. ¿Alguien en Conade ya sabe en cuánto tiempo el proyecto de Valdano va a generar la primera medalla? Ya tenemos la silla de plata o de oro, pero nos falta el jockey y el pura sangre. ¿Cómo serán las construcciones de 50 millones de pesos?
Se acepta como entrenadores y dirigentes a medallistas que se entregaron en cuerpo y alma al deporte y subieron al podio olímpico o continental, y nunca estudiaron ni se prepararon ni como entrenadores ni como profesores de educación física.
Alcanzaron puestos políticos sin haber cursado estudios académicos como Felipe Muñoz y Ana Gabriela Guevara. El fracaso del deporte en la UNAM se debe a la creencia —creer no exige ningún conocimiento— de que los futbolistas saben deporte, cuando muchas veces ni siquiera saben algo de lo que más practicaron y los distinguió a expresar habilidades físicas, pero no más allá de la palestra. Se fomenta el rol narcisista de hombres y mujeres. Vanidad, ignorancia.
Las instituciones prepararon triunfadores en el deporte sin preparación para el desafío de la vida. Analice la vida de algunos grandes campeones del deporte no desde el ángulo deportivo ni del sentimental, sino desde el punto de los valores sociales que proyectaron: Humberto Mariles, Joaquín Capilla, Soraya Jiménez, Noé Hernández. (Ian Thorpe). El resonante fracaso de Carlos Hermosillo en Conade. Lo que le sucedió a Youshimatz es reflejo del sistema. La soga se rompe por lo más débil.
El deporte es hermoso, pero no es lo más importante en la vida.