Matar o morir
A México lo plantaron con los rivales más débiles, para mantener el negocio, y clasificó dando lástima.

André Marín
La autopsia
Después de una pavorosa primera fase en la Copa Oro entramos a los partidos en los que uno avanza y el otro se va a su casa. Bienvenidos al matar o morir de la Concacaf.
Lo de la Selección Mexicana es ridículo, no poder vencer a Guatemala y a Trinidad es de lo más bajo que hemos visto en los últimos años.
Hace un año peleábamos con Holanda y Brasil, y ahora resulta que somos la burla del área.
Si bien es cierto que el torneo todavía no termina, no olvidaremos fácilmente la fase de grupos donde a México lo plantaron con los rivales más débiles, para mantener el negocio, y clasificó dando lástima, como segundo de grupo.
Para los que conozcan un poco de la historia de este torneo y del futbol mexicano está por demás recordarles que si Miguel Herrera no regresa con la Copa en las manos es muy probable que deje el puesto de seleccionador.
En un par de meses se le volteó la suerte al buen Miguel.
Hace unas semanas en este espacio titulé una columna
Verano peligroso, advirtiendo sobre los riesgos que se corría durante junio y julio. Y resulta que las cosas están pasando exactamente como lo platicamos.
No me basta con ver correr mucho a los jugadores, no me basta con saber que sudan la camiseta, no me basta escuchar que los rivales han crecido.
Que algún directivo dé la cara y acepte que la nefasta gestión de los últimos años ha puesto contra las cuerdas al futbol mexicano.
Con nombre y apellido. Justino Compeán se dedicó a hacer dinero para tener contentos a sus jefes y, ahora, resulta que no hay explicaciones del porqué nos estancamos.
No señores: las distancias no se han acortado, México ha bajado considerablemente su calidad.
Mañana contra Costa Rica es un partido que nos puede ofrecer cualquier cosa. La mejor exhibición en meses o una vergonzosa eliminación. Con esta Selección ya perdimos el sentido de la sorpresa.
Bendito negocio, llamado Selección Mexicana de futbol, que pasan los años y sin importar los resultados cada vez genera más dinero.
Y por pensar solamente en el dinero estamos como estamos.
Herrera está viviendo un infierno. Los días previos a una ejecución que podría darse mañana o la próxima semana.
Si no gana la Copa Oro, sonará el teléfono y le dirán que pase por su cheque de liquidación.
Se acabó el amor, se acabó la luna de miel y mañana se puede acabar todo.
Normal en el futbol mexicano.
Twitter: @andremarinpuig