¿Competitivo o mediocre?

Llevamos toda la semana con el eterno debate de cómo son nuestro torneo y nuestro sistema de competencia. A partir de mañana se juegan los partidos de la última jornada y sabremos en las próximas horas cuáles son los equipos que clasifican a la liguilla. Nadie se puede ...

André Marín

André Marín

La autopsia

Llevamos toda la semana con el eterno debate de cómo son nuestro torneo y nuestro sistema de competencia. A partir de mañana se juegan los partidos de la última jornada y sabremos en las próximas horas cuáles son los equipos que clasifican a la liguilla.

Nadie se puede quejar porque las reglas del juego son claras desde el principio. Sin embargo, sí es momento de revisar lo que está pasando con un deporte que va a la baja, que cada torneo tiene menos asistencia a los estadios y donde la gente cada vez sigue menos por televisión.

Si los ratings han bajado y el fanático ha dejado de ver futbol es por algo. El espectáculo que se le está ofreciendo no es divertido y los jugadores no lo están entreteniendo haciendo su trabajo.

Los técnicos cada vez necesitan más de resultados para sobrevivir en sus puestos, porque los directivos no tienen paciencia. Son muy pocos los que apuestan por procesos largos que terminen por entregar buenos resultados.

Y algunas directivas como la de Tigres tendrían que haber cambiado hace mucho tiempo a Ferretti y se empeña en mantenerlo porque les cae muy bien, aunque los resultados sean raquíticos.

Si solamente tres o cuatro clubes han ganado más de 50 por ciento de puntos disputados, tenemos que hablar de un torneo a la baja. Y en especial en éste, donde me parece que los buenos partidos y el espectáculo han ido a la baja.

Yo le podría contar que una carrera de tortugas es muy competitiva, pero termina por ser lenta y sumamente aburrida.

Si yo fuera directivo estaría sumamente preocupado por lo que está pasando. Todo el tiempo están pensando en cómo ganar más dinero y explotar al máximo a una gallina que ha dejado de ser de oro.

El torneo mexicano es mediocre, de baja calidad y con pocos equipos que salen a ganar los partidos. La mayoría tiene como prioridad no perder y eso se refleja en cada jornada.

Yo le pregunto por qué debe dedicar dos horas de su sagrado tiempo libre los fines de semana para ver un espectáculo que no le ofrece nada. O por qué debe ir a un estadio con su familia a gastar dinero si no recibirá nada a cambio.

En México gusta mucho el futbol, pero cada año gusta menos el futbol mexicano.

Tengo clara mi teoría. El problema del futbol mexicano no son los jugadores, son los directivos que sólo piensan en el negocio y son resultadistas.

No exagero, nuestro futbol está en crisis y esperemos que a partir de la próxima semana la liguilla nos quite un poquito el mal sabor de boca que tenemos. No estamos bien y nadie lo quiere aceptar.

Twitter: @andremarinpuig

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