Nos podemos emocionar
Mientras se da el anuncio de estadios que tendrán aficionados en las tribunas esta temporada, estos días, el mundo sigue en una batalla por la salud y es donde el beisbol busca darnos alegrías, con el sano entretenimiento. Esta “ventana” nos está mostrando una ...

Alejandro Aguerrebere
Súper beis
Mientras se da el anuncio de estadios que tendrán aficionados en las tribunas esta temporada, estos días, el mundo sigue en una batalla por la salud y es donde el beisbol busca darnos alegrías, con el sano entretenimiento.
Esta “ventana” nos está mostrando una preparación hasta hace unas semanas insospechada, con los juegos primaverales en curso. Algunos de esos encuentros exhiben ajustes para los equipos y pueden ser percibidos por algunos aficionados como “chacota”, por la cantidad de cambios, nombres de jóvenes, incluso por la falta de transmisiones en algunos casos.
Pero no, nada de esto es falta de seriedad cuando los equipos en realidad están haciendo los ajustes necesarios, de acuerdo a un criterio el cual ya hemos mencionado y es respecto de factores a tomar en cuenta respecto del año anterior con la falta de un campamento primaveral “completo” y la también carencia en cuanto a las respectivas temporadas de las Ligas Menores.
No es cosa menor el que este año observemos los ajustes completos con el Spring Training y que Grandes Ligas, como organismo rector, “absorbió” todo el sistema de sucursales, algo nada malo para un año con tantos ajustes en el sistema de juego otrora conocido como “ligaminorista”.
Queda retumbando en la mente la pregunta de ¿cómo será el beisbol cuando Fernando Tatis Jr finalice (si no ocurre nada extraño) su contrato de 14 temporadas con los Padres de San Diego? Las nuevas generaciones de peloteros estarán con un sistema de desarrollo ahora sí enteramente “propio” de MLB, lo cual nos dice que —cansados de perder retorno de inversión— los 30 equipos ligamayoristas tendrán “apuestas seguras” o “gasto inteligente” en la consolidación de los jóvenes a quienes estarían monitoreando de manera completa.
Podrá sonar como retórica lo del párrafo anterior, pero ahí reside lo más importante de todo este jaloneo reciente: los prospectos, incluyendo a los de firma internacional, serán parte de un sistema (supuestamente) más orgánico, rendidor, entendible y entendido, con un menor rango para la falla en el crecimiento. Es un punto que puede significar la supervivencia del beisbol como lo conocemos: mucho talento joven (ahí están las escandalosas cifras de bajas en afroestadunidenses) ha optado por irse a la NBA o la NFL para evitar una desgastante “escalera” de las sucursales.
La situación nos lleva a algo que le disgustaría al sistema del big show: no puedes “aventar” al mejor beisbol del mundo a muchachos sin un debido desarrollo en concreción.
Esto llega a tocar al tema de la LMB, que no aclara si realmente han cambiado las condiciones de envío de talento nacional al sistema de Estados Unidos. Olvídense de si se tiene un graaan contrato televisivo (por verse), el talento debe fluir claramente.