El engaño inicial

Comentaba un amigo muy fan de los Medias Rojas de Boston, “tenemos seis ganados en fila, vamos por siete y ya con eso la armamos en la temporada, ¡ya verás!” Es de agradecerse el optimismo, es genial estar pendiente de tu equipo en cada juego y revisar el standing. ...

Comentaba un amigo muy fan de los Medias Rojas de Boston, “tenemos seis ganados en fila, vamos por siete y ya con eso la armamos en la temporada, ¡ya verás!”

Es de agradecerse el optimismo, es genial estar pendiente de tu equipo en cada juego y revisar el standing. Para los que desayunamos–comemos–cenamos beisbol, es parte de la vida, aunque…

Es sabido el hecho de que un comienzo fulgurante puede ser como el de una estrella en ocaso y que esta larga temporada de las Grandes Ligas es una carrera de resistencia. Como decíamos en la entrega anterior: la vida, ya con la mejor pelota en juego, es más llevadera, pero tampoco podemos “saltarnos los innings” y de repente pensar que ya estamos en la 7ª de las emociones o ya traer al taponero en… abril.

Incluso nos comentaban también del inicio “rampante” de los Orioles, cuando ya sabemos ese culebrón de cómo les asignaron 0.0% de probabilidades de acceso al playoff, algo que, la verdad, no se ve nada amable. Poco serio es armar al vapor un pronóstico de quiénes se llevarían las Divisiones, las parejeras de hoy pueden ser una pelea muy distinta mañana y entonces sí veremos si los Azulejos, si los Dodgers, si los Cerveceros, si los Mellizos, si los GLORIOSOS Cardenales, traen lo que parecía en un inicio. Es una especie rara el equipo que domina de punta a punta una temporada regular, el beisbol a este —el mejor— nivel tiene altas y bajas, lo cual un timonel debe saber manejar con su plantel, así también se demuestra liderazgo.

Ojo con el caso de Trevor Bauer y su fricción con el comisionado Rob Manfred: el lanzador —entre otras varias cosas— no ocultó sus dudas de si habría temporada el año anterior (siendo de los Rojos), aprovechando para “raspar la carrocería” de la oficina de MLB en Nueva York para que viniera ya este año la observación al cinturón del mismo Bauer en un juego y ahora las “oportunas sospechas” sobre las pelotas que lanzó, firmado su multimillonario contrato con Dodgers.

Ese territorio de las pelotas trucadas NO CONVIENE a nadie, recordemos que antes de esta temporada se armó tremendo jelengue con un empleado de los Angelinos, a quien malamente despidieron y de ahí se mencionaron nombres incluso del tamaño de un Gerrit Cole… del verbo “no le muevan o implotan”.

Lo que también brinda mucho optimismo es el apellido Urías: Julio, hecho un picherazo para los campeones Dodgers, está mostrándose con mucho aplomo en la lomita. La nota especial la dan los hermanos del mismo apellido: Luis y Ramón conectan un cuadrangular el mismo día, para hacer historia demostrando cómo el buen trabajo con jóvenes mexicanos sí da frutos… algo que nos prometieron mucho con el “organismo” (¿?) ProBéis, fallando terriblemente.

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