Una foto
Esta entrega va por todos nuestros compatriotas —con su familia— quienes están sufriendo las terribles consecuencias de los fenómenos naturales: saldremos juntos adelante, ánimo y nuestras oraciones.

Alejandro Aguerrebere
Súper beis
Que nadie se engañe: el beisbol mexicano está bastante lejos de lo que pudiera considerarse un posible “arreglo” entre las ligas profesionales.
La fotografía que mostró Minor League Baseball (MiLB) inicialmente en su cuenta de Twitter, al lado de un texto que definía como un encuentro “histórico” entre ambas ligas profesionales de beisbol en México, muestra con claridad la posición de los comparecientes al encuentro en las oficinas centrales de dicha organización, en Florida. Es claro que la LMB está de adorno como parte de las ligas adscritas a esa extraña dualidad que arman entre National Association y MiLB, bastando como ejemplo que ni toman en cuenta las estadísticas veraniegas, mucho menos fueron para emitir un tuit (desde @MiLB) de condolencias al pueblo mexicano, vaya indolencia.
Así que, como para avalar los acuerdos entre la LMB y la LMP —acompañada por la Confederación del Caribe (CONPEPROCA)— a Minor League no le sobran argumentos, pues la Liga del Pacífico ni siquiera es regida por la famosa “National”, sino es directamente ante Grandes Ligas a través del Winter League Agreement tan utilizado para aplicar la medida de fatiga extrema.
Por eso la extrañeza de que la reunión no haya sido ante MLB en sus oficinas de Nueva York, cuando se sabe perfectamente que Kim Ng está en total conocimiento de lo que sucede en la pelota mexicana y que, precisamente, la oficina del Comisionado Rob Manfred puede emitir una decisión coercible y vinculante, no los textos innecesariamente alegóricos de los boletines conjuntos. Es preciso decirlo: lo que se emitió conjuntamente entre LMB y LMP como boletín a medios, es una llamada a misa.
¿Por qué, a pesar de leerse drástico, es así? Simple: la foto con (de izquierda a derecha) Gerardo Benavides, Héctor Ley, Plinio Escalante, Juan Francisco Puello, Pat O’Conner, Omar Canizales, Javier Salinas y Joaquín Vega, con sus respectivos cargos, bien puede quedar como un simple recuerdo. No aparecieron Alfredo Castillo como titular del deporte, ni Enrique Mayorga como dirigente de la Femebe, para tenerlos como avales y hacer el eje beisbolero completo, entonces, eso de “…cuidar el valor supremo del Beisbol Mexicano (sic)” suena a un discurso de la época del hoy degradado zar. El mensaje es que quieren buscar “sus” acuerdos, pero de la idea de un alto comisionado, con facultades para establecer soluciones, mejor ni hablar, no vaya a ser.
La percepción es que la pugna, aunque la nieguen, va a seguir con cada Liga jalando para su diamante. Así de desunido ha sido México.