Sin racismo
No está bonito lo que vamos a establecer, pero es una realidad: Grandes Ligas no puede llamarse ciento por ciento libre de racismo. Ahí están los casos recientes de mexicanos “inexplicablemente” no ascendidos al equipo grande, algo que toman como referencia los ...

Alejandro Aguerrebere
Súper beis
No está bonito lo que vamos a establecer, pero es una realidad: Grandes Ligas no puede llamarse ciento por ciento libre de racismo.
Ahí están los casos recientes de mexicanos “inexplicablemente” no ascendidos al equipo grande, algo que toman como referencia los aficionados mexicanos.
O la bajísima tasa actual de afroestadunidenses, de raza negra, pues como peloteros, gerentes o presidentes, clara señal de que las cosas no se han trabajado adecuadamente. El festejo del Día de Jackie Robinson (42) y el Civil Rights Game vienen a ser solamente para honrar memorias, no son un festejo por una plena integración.
Preocupante la cifra de sólo 67 afroestadunidenses en los rosters actuales de equipos de las Grandes Ligas. El presidente de los Tigres de Detroit, Dave Dombrowski, se dio al estudio de alternativas para, digamos, reacercarlos al beisbol, pero el paso por sucursales, la NBA y la NFL, están siendo grandes disuasivos.
Programas como Urban Youth Academy o Reviving Baseball in Inner Cities (RBI) deberían tener aún más apoyo de parte de la oficina del comisionado, pero parece que Bud Selig está más ocupado festejando sus repeticiones o perseguir peloteros (mayormente latinos) con el antidopaje.
Incluso lo que pasa con los dominicanos, plasmado en el documental Pelotero —el que prácticamente le significó un veto de facto a Bobby Valentine como manager— sirve como marco: por cada gran contrato de un quisqueyano, puede haber cientos de tragedias en el camino. De eso, MLB se ha hecho tan ojo de Pancha, que Sandy Alderson dejó la isla y lleva años trabajando con los Mets.
Y los cubanos… lo que se está proponiendo por parte de dos senadores de la Florida respecto de un ingreso directo para los peloteros de la isla, significa que no se sigan dando casos sórdidos como la retención ilegal de Yasiel Puig, OK con eso. Pero si se asignan directamente los jugadores desde Cuba, significa un control desde el régimen, y eso tampoco suena muy humano que digamos.
El tema surge por las supuestas declaraciones racistas del dueño de los Clippers (NBA), Donald Sterling, pues las enérgicas medidas de Grandes Ligas contra Marge Schott, en su momento dueña de los Rojos de Cincinnati, han quedado como el precedente que el beisbol necesitaba. Sólo que eso es contra expresiones racistas, no para invitar a los mejores atletas, los de piel morena.
Ojalá la LMB esté leyendo las propuestas que los aficionados están haciendo en La Peña Beisbolera (LPB) de Facebook. Además de difusión, ¿qué le hace falta a la Liga Mexicana de Beisbol? Vox pópuli, va por el beis.