Pagar el precio del esfuerzo
Hace cuatro años los atletas africanos poseían 70 por ciento de los récords. Ahora tienen 90.90 por ciento.

Arturo Xicoténcatl
El espejo de tinta
“Todos nos cansamos. Las marcas no son producto de la facilidad de la acción. El cansancio aparece a los dos tercios de la carrera, comienza por un fuego abrasador, pero esto es más una sensación que una realidad. El atleta no debe dejarse llevar por ésta, pues de hacerlo lo habrá perdido todo. Con voluntad es fácil sobreponerse. El cansancio real viene más tarde cuando la recta se nos presenta a los ojos y entonces sentimos que la tortura no tendrá fin.”
Palabras de Herbert Elliot uno de los más grandes héroes del atletismo, campeón olímpico en los mil 500 m libres en Roma y la frase la recordó el prestigioso metodólogo René Vargas durante la conferencia que ofreció el miércoles en el Instituto Nacional de Antropología de la UNAM. El tema que desarrolló fue La evolución, la carrera atlética y los corredores del África Oriental. Es uno de los más profundos conocedores y estudioso de los atletas kenianos, de los cuales escribió un libro muy documentado e ilustratitvo y tiene otro listo.
El enfoque que presenta es muy diferente al de algunos comunicadores que desde el escritorio arrojan ideas fáciles acerca del éxito. Una competencia atlética es multifactorial y con frecuencia se matiza con una pizca aleatoria.
El australiano Elliot, que llegó a correr la milla en 3:54.5 en Dublín (06/08/1958), y los mil 500 m planos en 3:35.6 en Roma (06/09/1960), expresa lo difícil que es la carrera atlética; de la fatiga, el dolor y la fuerza de voluntad, lo que implica carácter, dominio de sí mismo, para soportar los mil soles que estallan en la garganta ante el déficit de oxígeno.
Fue alumno del entrenador Percy Cerutty, preparador de John Landy, quien le arrebató el récord mundial de la milla al doctor Roger Bannister 45 días después que éste había destrozado los cuatro minutos.
En relación con el reciente récord mundial que Patrick Makau batió en el maratón de Berlín en 2:03.38 señaló que los kenianos suman 11 de un total de 22 pruebas de medio fondo, fondo y gran fondo, es decir de los 800 m lisos a los 42 mil 195 metros del maratón.
Las 11 pruebas son 50 por ciento. Etiopía tiene cinco récords mundiales (22.72%), Marruecos tres (13.63%) y con uno aparecen Eritrea, Japón y Qatar, cuyo representante Said Saaeed Shaheen nacido en Kenia y conocido como Stepahn Cherono (4.5 %).
Hace cuatro años los atletas africanos, corredores del Valle del Rift, Marruecos y otros países, poseían 70% de las marcas. Ahora tienen 90.90%.
¿Qué implica esto?
Romper un récord mundial requiere tan mayúsculo e intenso esfuerzo como romper un crono personal: nos referimos a los atletas de élite. Los competidores queman hasta el último átomo de oxígeno. Los africanos reflejan en esos datos estadísticos la cultura del esfuerzo y de la superación, por encima acaso de las características genéticas.
Sorprende la constancia de los africanos, el etíope Abebe Bikila, vencedor del maratón en Roma y de Wilson Kiprugut, keniano que ganó el primer bronce en 800 m. Eso es pagar el precio del esfuerzo.