Viable
Las connotaciones del Santos-Chivas representaba para el propio país algo mucho más importante que un simple partido de futbol.

Pablo Carrillo
La neurona
Las imágenes del partido entre las Chivas que visitaban a los Santos de la Laguna siguen en mi mente generando una serie de conclusiones de lo ahí acontecido.
Si bien el dispositivo de seguridad implementado fundamentalmente por las autoridades federales resultaba muy exitoso, pues el saldo fue blanco, las connotaciones que dicho evento representaba para el propio país eran mucho más importantes que un simple partido de futbol.
Cocineros de los centros de alimentos del propio Nuevo Estadio Corona, los capitanes y jugadores de los dos equipos, periodistas, familiares y un sinnúmero de distintas profesiones vinculadas con ese espectáculo, ahí se dieron cita, tomados de la mano, firmes, fuertes, unidos.
Las tribunas se vieron colmadas de valientes que sin hacer caso de los hechos tan lamentables como los de hace apenas unas semanas, los hechos que también a diario y en las calles de La Comarca Lagunera amedrentan a una sociedad que sufre en muchos casos, en carne propia, los ataques de la delincuencia organizada.
Si bien el despliegue de las fuerzas federales de seguridad resultó incluso exagerado, no se podía concebir de otra manera.
En esa región del país, desértica, con un clima obviamente muy complicado, la población se fraguó a base de trabajo, de sobreponerse a un sinnúmero de dificultades, especialmente las climatológicas hasta hacerla florecer como un polo de desarrollo en esa región del país, gracias fundamentalmente a la agricultura.
Una población fuerte, insisto, acostumbrada a luchar contra las inclemencias del tiempo, una sociedad de trabajo, de esfuerzo, ganadora al fin, es la de La Laguna.
Si bien en la cancha se jugaban tan solo tres puntos, lo que en realidad se estaba jugando desde mi perspectiva era mucho más.
Se estaba jugando la imagen de un país, no quiero sonar exagerado, sólo basta recordar cómo las tristes imágenes de pánico tras el tiroteo que se fraguaba afuera del TSM daba la vuelta al mundo. El mensaje que de nuestro país llegaba a todos lados era funesto para la opinión pública de todo el planeta.
Se planteaba en ese partido la solidaridad de un pueblo ante la despiadada y salvaje manera de actuar de quienes se han apoderado de la tranquilidad y esperanza de muchos de los mexicanos, en cada vez mas ciudades del país.
Se pasó la prueba, una que incluso ponía desde la ventana del futbol, en ocasiones mucho más importante de lo que pudiera parecer, la propia viabilidad del Estado.
Afortunadamente las emotivas imágenes de unidad contra el crimen han sido las que dieron la vuelta al mundo.
Una gran victoria a favor de la paz.