Basta

La vulnerabilidad e inseguridad que se vive en nuestro país rebasa cualquier lógica, y a todos nos amenaza.

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Sin que estuviéramos en el Nuevo Estadio Corona, todos nos sentimos agraviados por la cobardía de un grupo delincuencial que, escondido detrás de sus armas de alto poder, huye, claro, una vez que había logrado su objetivo: amedrentar, desestabilizar.

Más allá del muy penoso incidente, más allá del milagro de que sólo un policía haya resultado herido y nada más, los más de 800 cartuchos percutidos, así como el de una granada explotada al exterior del estadio, parecen indicar que estos terroristas utilizaron al deporte para enviar su mensaje.

El mundo cambió, usted lo recuerda, en el marco de los Juegos Olímpicos de Múnich 1972, cuando un comando terrorista llamado Septiembre Negro ingresó a los dormitorios y asesinó a once de los veinte deportistas israelíes que participaban en esos olímpicos.

Lo inaudito es que, ante las laxas medidas de seguridad, pues en ese entonces aparentemente no se requerían, los terroristas palestinos ingresaron a la llamada Villa Olímpica al saltar la barda con la ayuda de otros deportistas que se apiadaron de los supuestos colegas que intentaban ingresar en la madrugada, después de una aparente noche de copas.

En las maletas deportivas, los terroristas llevaban las armas con las que asesinaron a sus víctimas. El saldo trágico fue de once deportistas israelíes muertos, los cinco terroristas también murieron afortunadamente a manos de la policía alemana, así como un miembro de la policía.

Este histórico y lamentable hecho cambió el rumbo de los grandes eventos deportivos. A partir de esa fecha, los largos y tediosos controles de seguridad para todos los asistentes son la constante.

Nunca antes se había presentado en nuestro país un hecho tan lamentable como el del pasado sábado por la tarde, afuera del TSM y el Nuevo Estadio Corona. Por fortuna, todo quedó en un acontecimiento que cambiará la historia, como sucedió en el atentado olímpico relatado con antelación.

La vulnerabilidad e inseguridad que se vive en nuestro país rebasa cualquier lógica, y a todos nos amenaza.

No importa la ubicación geográfica, pues un cáncer como éste se reproduce con facilidad en cualquier punto de nuestra nación.

Tendrán que presentarse cambios. La historia será diferente, las medidas de seguridad habrán de cambiar rotundamente.

Por más que se nos diga que se trató de unos vehículos que intentaron pasar sin detenerse ante un retén de la policía, lo que parece ser más obvio es que se trata de un mensaje para “alguien”, premeditado y muy cobarde.

Temas: