Imposible vencer al gigante
Mourinho, tan estudioso de la materia, no logra encontrar la fórmula para vencer al Barcelona.
Estamos en el mejor momento para recapitular y así darnos cuenta de lo que nos han dejado los seis enfrentamientos entre Barcelona y Real Madrid.
Quiero empezar por reconocer lo futbolístico, porque estamos ante el mejor equipo de la historia. Podrán pasar treinta, cuarenta o quizá cincuenta años para que nos volvamos a encontrar con un equipo similar al Barcelona, que no le basta con ganar todo sino que se da el lujo de practicar un futbol espectacular.
Divierte ver al Barcelona porque todo le sale bien. Alcanza la perfección en cada partido que juega y recarga mucho de lo que hace en un jugador que parece ser de otro planeta.
Lionel Messi no deja de brillar con el conjunto blaugrana, hace fácil lo que parece imposible. Aparece cuando es requerido y acaba con la liga española como si fuera cualquier cosa.
Este monstruo llamado Barcelona parece no encontrar rival que pueda vencerlo.
El Madrid, con sus fichajes millonarios y un técnico ganador, no puede con ellos. Eso mismo tiene con tanta frustración e impotencia a José Mourinho y si no, basta con recordar lo sucedido en el Camp Nou el pasado miércoles.
El técnico portugués terminó arañando al auxiliar de Pep y pateando vulgarmente a Fábregas, algo que no va con su personalidad, con esa imagen que tiene ante el mundo de un técnico serio y exitoso.
Es imposible justificar lo hecho por Mourinho, pero hasta cierto punto puedo llegar a entender la reacción del estratega, porque es un tipo acostumbrado a ganar y después de tantos duelos no lo puede conseguir.
Intentó siendo defensivo y fue exhibido. Cambió la postura para ser ofensivo y a pesar de ser mejor en algunos lapsos de la Supercopa, tampoco pudo.
Esto lo tiene fuera de sí, está desquiciado. Un tipo tan estudioso de la materia no logra encontrar la fórmula para vencer al Barcelona.
De ser míster Mourinho esta semana quedó como José, el tecnico corriente. Así como el portugués tuvo un gesto vulgar dejando en mal el nombre de una institución con tanta historia, en la cancha también hay jugadores que han perdido el control. Marcelo, Pepe, Ramos y Casillas se notan frustrados y han rebasado el límite de una rivalidad que ya está mal entendida.
A esto, como dijo Pep, hay que ponerle punto final, porque están saliendo perjudicados todos y la que más lo va a resentir será la selección española.
