El TAS aviva un monstruo
Un corredor como Pistorius es carne de siquiatra para la chusma.

Arturo Xicoténcatl
El espejo de tinta
El comportamiento de algunos tribunales, hoy como hace cuatro siglos cuando la Santa Inquisición quemó vivo a Giordano Bruno en Campo dei Fiore, en Roma (17 de febrero de 1600), por haber afirmado que la Tierra se movía, son igual de ignorantes y reluctantes a los argumentos científicos.
El Tribunal Superior del Deporte (TAS) tiene a la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF), en apariencia, en un callejón sin salida, tras autorizar al sudafricano Oscar Pistorius competir en el Mundial de Daegu, Corea del Sur.
Pistorius, de 24 años de edad, corre los 400 m planos con cuchillas de fibra de carbono. A los 11 meses de edad le amputaron las dos piernas y emplea prótesis para caminar y correr. En 2007, un grupo de científicos de la Universidad del Deporte de Colonia, tras un detallado estudio llegó a la conclusión de que las hojas o muelles con los que corre Pistorius le proporcionan ventaja y en consecuencia viola las reglas deportivas de la IAAF. Pero el TAS no fue de esta opinión. Pistorius se quejó y habló de discriminación, recurrió al Tribunal y este lo autorizó a competir.
En el portal insidethegames el científico sudafricano Ross Tucker, del Departamento de ciencia del ejercicio y medicina deportiva de la Universidad de Ciudad del Cabo, aseguró no sólo que Pistorius, al poseer una enorme ventaja no debiera competir, sino que los mismo expertos biomecánicos, entre ellos Peter Weyand, que apoyaron a Pistorius ante el TAS, revocaron sus declaraciones y ahora mantienen, según Tucker, que Pistorius bien puede tener con las prótesis de fibra de carbono 10 segundos de ventaja.
Tucker estima además que la presencia de tecnología de punta podría permitir a Pistorius reducir en medio segundo sus tiempos actuales y entonces ingenieros y técnicos podrían juguetear con materiales con el propósito de hacer mejoras como se hace con los materiales aerodinámicos de los Fórmula 1. Califica la decisión de la TAS como “una farsa”. Tal vez no sólo sea el “dopaje tecnológico” lo que está en juego. El dopaje, el principal flagelo del deporte, en gran parte es posible detectarlo e identificar a los culpables, pero hay otro, un monstruo de mil cabezas invisibles: el empujador aparato económico que liga a la televisión, a la mercadotecnia, y a un grupos de personas sin escrúpulos que no tienen otro fin más que hacer fortuna y enriquecerse catalizando el morbo de las masas. Y ocurre en diferentes estratos. Un corredor como Pistorius es carne de siquiatra para la chusma. La conducta de la masa es muy diferente a la individual. La misma plebe que nombró a Cicerón Padre de la Patria fue la misma que festejó que lo degollaran y le cortaran las manos y las exhibieran en el senado romano.
Lo que plantea Tucker es posible. Y no estaría lejano el futuro de que se presenciara el engaño más que una paradoja de que un amputado fuese más rápido que el más poderoso de los atletas normales. Los científicos afirman que Pistorius tiene ventaja tecnológica. Pero el TAS incapaz de tomar una decisión sobre el pedalista Contador, toma decisiones rápidas en deportes que no están tan salpicados de dinero como en atletismo (Pistorius) y natación (César Cielo).