Generosa

El homenaje a Salvador Cabañas fue una manera de recompensar económicamente al llamado Mariscal de la selección de Paraguay.

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Me parece que la afición al deporte en nuestro país y en particular al futbol, es de lo más noble del mundo.

Honestamente, el supuesto homenaje a Salvador Cabañas resultó una manera de recompensar económicamente al llamado Mariscal de la selección de Paraguay. Era parte de las negociaciones que se hicieron después del tan lamentable suceso.

Sin afán moralista, me pareció un evento sin sustento, no se trata de ensañarse con un personaje que dentro de la cancha era, sin duda, de lo mejor de su equipo. La entrega y la garra eran su característica.

Sin embargo me cuestiono si realmente merecía un homenaje cuando el atentado contra su integridad sucedió en un horario y lugar que no eran adecuados para un profesional del deporte, para un deportista de alto rendimiento.

Mucho menos se justifica el reconocimiento, ya que todo sucedió a unos cuantos meses de enfrentar la competencia más importante de su carrera deportiva, el Mundial de Sudáfrica.

Es obvio que más que homenaje fue una beneficencia, una manera elegante de hacerle llegar algunos recursos económicos, pues además de sus constantes indisciplinas fuera de la cancha, la poca visión e inteligencia para ahorrar e invertir los exorbitantes ingresos, al igual que muchos de los jugadores profesionales, les dejan mal parados una vez en el retiro.

Insisto, generosa como pocas, la afición de nuestro país, en particular la del América, hizo una formidable entrada que en algo ayudará a la familia del goleador paraguayo.

No se trata de menospreciar las grandes facultades del delantero, se trata de llamarle al pan, pan, y al vino, vino. No se trató de una generosidad, todo fue consecuencia de una negociación para concluir con un escándalo que crecía.

Los gastos hospitalarios, los sueldos pendientes producto del contrato vigente en el tiempo del infausto disparo, así como varios asuntos de carácter económico, parecen haber concluido cuando los beneficios del partido lleguen a la familia de Cabañas.

Inteligente manera de la directiva americanista de concluir un probable problema mayor en el futuro.

Gracias a la cariñosa afición, que a la postre pagó su dinerito, se resolverá la compleja situación de aquel tiempo.

Qué gusto por los herederos de Cabañas, pero una vez más se hace caravana con sombrero ajeno.

Espero que la lección la hayan entendido todos aquellos deportistas que se confunden y dilapidan el talento en las largas noches de juerga.

Dura, pero muy aleccionadora, la historia de un hombre destinado a la posteridad del futbol en Sudáfrica y que perdió todo con aquel disparo.

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